
En relación a su superficie, pocas islas volcánicas del mundo tienen tanta diversidad física y biológica como Canarias. En apenas 7500 Km²se concentran múltiples hábitats, desde los húmedos bosques de laurisilva, hasta los tórridos arenales subdesérticos. De hecho, algunas islas cuentan con paisajes tan variados que realmente se asemejan a continentes en miniatura, como Gran Canaria.
Las Islas Canarias son una comunidad autónoma española formada por un conjunto de siete islas mayores (Tenerife, La Palma, La Gomera, Hierro, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura) y seis menores (Alegranza, Graciosa, Montaña Clara, Lobos, Roque del Este y Roque del Oeste).
-Territorio y recursos:
El archipiélago está formado en su totalidad por acumulaciones volcánicas; la teoría más aceptada es que las islas Canarias tienen una antigüedad de 40 millones de años y fueron generadas en tres periodos de erupciones volcánicas, cuyos materiales se depositaron sobre un zócalo precámbrico.
La isla de Tenerife es la más extensa (1.928 km²) y está presidida por el pico del Teide que, con sus 3.718 m, es el más alto del territorio español. El Teide está ubicado en el interior de una gran caldera volcánica de reciente formación, Las Cañadas, que está cerrada en su flanco meridional por una cordillera dorsal. Al norte del Teide, en pronunciada pendiente, se encuentra el valle de La Orotava. Completan los accidentes montañosos de la isla dos cordilleras: la del Teno, al oeste, y la de Anaga, al norte.
La isla de La Palma (662 km²) ha tenido una actividad volcánica reciente, lo que puede verse en las calderas volcánicas, entre las que destaca la de Taburiente, cuyos escarpes alcanzan los 2.000 m de altura; el pico más elevado de la isla es el Roque de los Muchachos (2.426 m), la segunda altura del archipiélago. La isla de La Gomera (353 km²) es la más montañosa y posee numerosos y abruptos barrancos, entre los que destaca el del Cedro; el pico Garajonay (1.487 m) es la máxima altura insular. La isla de Hierro (227 km²) es la menor de las llamadas mayores y la más occidental; está presidida por el pico Malpaso (1.500 m); hacia el norte se sitúa una amplia y fértil llanura litoral que se abre en un golfo conocido como bahía de los Pozos.
La isla de Gran Canaria (1531 km²) tiene un perímetro circular y su centro lo forma un macizo montañoso que contiene la principal altura, el pico de las Nieves (1.950 m); las zonas meridional y oriental están constituidas por llanuras litorales que, en la zona de Maspalomas, forman una faja arenosa con sectores de dunas; la zona septentrional es muy escarpada: algunos acantilados, como el de Fanoque o el de Andén Verde, alcanzan los 1.000 m de altura.
La isla de Fuerteventura es la segunda del archipiélago en superficie (1.658 km²) y la de formación más antigua, por lo que está muy erosionada; presenta pocos accidentes montañosos y zonas arenosas en sus costas; su extremo sudoeste está formado por la península de Jandía, en la que está la principal altura: el pico de Jandía. Lanzarote (806 km²) es la isla más oriental del archipiélago; está formada por materiales volcánicos recientes y muy visibles; el volcán Timanfaya estuvo despidiendo lava y cenizas entre 1730 y 1736, cubriendo más de 200 km²; los materiales volcánicos constituyen el paisaje más común de la isla, cuyas mayores elevaciones no superan los 500 m, tan sólo las peñas del Chache, junto a los riscos de Famara, destacan por sus 670 m de altitud.
-Clima:
El clima canario es de tipo oceánico subtropical. Las temperaturas son suaves en todas las estaciones y las precipitaciones escasas, sobre todo en las vertientes meridionales de las montañas. Fuerteventura y Lanzarote son las islas más áridas: entre 150 y 200 mm de precipitaciones anuales. Los vientos alisios son frecuentes, lo que produce un efecto suavizador del clima. Los vientos procedentes del Sahara provocan subidas destacadas de la temperatura y suelen transportar polvo en suspensión. En Tenerife, por su especial configuración, se dan zonas de clima templado: La Laguna tiene una temperatura anual cuyo promedio es de 16 ºC cuando la más frecuente en las zonas costeras de todas las islas supera los 19 ºC. Sobre el Teide suele haber nieve casi todo el año.
-Flora y fauna:
La vegetación natural es muy variada: hay casi 500 especies diferentes, destacando el drago, el tajinaste y la siempreviva. La vegetación varía según la situación y la altura; en las zonas orientadas al norte y noroeste, más húmedas, hay plantas mesófilas (lauráceas, brezales), mientras que en las del sur y sudoeste, con muy pocas precipitaciones, predominan las especies xerófilas. En zonas elevadas aparecen pinares frondosos, como los de la isla de Hierro.
La fauna posee especies exclusivas, como el lagarto de Hierro y la rana de San Antón. Hay más de 70 tipos de aves (avutardas, herrerillos, ponzones, alpispas, petirrojos y canarios, entre otros). En las costas del archipiélago se obtienen especies como sardinas, chicharros, atunes y las viejas, especie que se da en muy pocos lugares de la Tierra.
-Economía:
Hasta hace pocos años la principal actividad económica del archipiélago era la agricultura. Hoy esta situación ha cambiado y el 74,6% de la riqueza regional se produce por el sector terciario, fundamentalmente por el turismo o actividades ligadas a él. La tierra de cultivo sólo ocupa el 10% de la superficie de las islas, debido al relieve muy accidentado o a la extrema aridez de algunas zonas. La mayor parte de los cultivos son de secano (cebada, trigo, vid y patatas o papas, de las que se obtienen muchas variedades). Los cultivos de regadío son especializados y están dirigidos a la comercialización en el resto de España; los más extendidos son plátanos, tabaco y tomates tempranos. En los últimos años se ha iniciado la exportación de frutas tropicales (aguacates, piñas o mangos) y otros cultivos de invernadero.
En Canarias hay poca actividad ganadera debido, en gran parte, a la escasez de pastos. La pesca es un sector que produce una apreciable fuente de ingresos aunque ha sufrido las vicisitudes de las políticas restrictivas del gobierno marroquí en las aguas territoriales de este país. Pese a todo, es la segunda región pesquera española, alcanzándose capturas que rondan las 100.000 t al año. A partir de la pesca se han desarrollado industrias conserveras, harineras y de congelados.
La industria canaria está ligada al sector agroalimentario. Además de las de derivados de la pesca, existen otras de elaboración de bebidas y conservas. La más importante en los últimos 50 años es la fabricación de cigarrillos negros y cigarros puros, aunque ha sufrido un ligero retroceso en los últimos tiempos. La instalación industrial más grande de la región es la planta de refinado de petróleos que la empresa CEPSA posee en Santa Cruz de Tenerife; es la de mayor capacidad refinera de España y abastece a numerosos clientes, entre los que se encuentran algunos países africanos.
El sector terciario ocupa un papel muy destacado por la fuerte expansión que ha tenido en las últimas décadas el sector turístico. En la década de 1960 se produjo una primera oleada que inició un proceso de crecimiento que aún no se ha detenido. Ello ha provocado un gran despegue de la construcción y la creación de numerosos puestos de trabajo en los servicios turísticos o actividades que dependen de la demanda de éste. Así mismo, el turismo ha supuesto la revitalización de las poblaciones costeras y la creación de grandes complejos (playa de los Cristianos o de las Américas en Tenerife o Maspalomas en Gran Canaria, entre otras). Actualmente hay 44.000 establecimientos hosteleros, de los que una buena parte son hoteles, con 230.000 plazas. Las islas de mayor actividad turística son Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y, últimamente, Fuerteventura. Hierro, La Gomera y La Palma apenas participan de este fenómeno. La mayor parte de los turistas son españoles (30%), seguidos de alemanes e ingleses.
-Comunicaciones y comercio:
Las comunicaciones interiores de todas las islas se dan por carreteras (no existe ferrocarril) que deben sortear, en muchos casos, una complicada orografía. Tenerife y Gran Canaria han desarrollado un sistema de autovías y autopistas que ha cambiado el espacio y ha facilitado las comunicaciones. El resto de las islas, sobretodo Lanzarote y Fuerteventura están muy bien comunicadas por carreteras y en algunos casos autovías.
El transporte aéreo ha tenido un rápido crecimiento; actualmente lo usan en torno a 5.000.000 de pasajeros cada año. El tráfico procede del resto de España y, en vuelos chárter, de Europa. Los vuelos interiores son frecuentes y muy utilizados por los habitantes de todas las islas, excepción hecha de La Gomera que no posee aeropuerto y se comunica con Tenerife a través de un ferry. La isla de Hierro admite un tráfico de aviones muy pequeños, por lo que sólo está comunicada por aire con las otras islas. Los principales aeropuertos son el de Gando (Gran Canaria), que es el 4º en número de pasajeros de toda España, y el de Tenerife (Reina Sofía, llamado habitualmente el del Sur).
El comercio marítimo es muy importante dado que la casi totalidad de las mercancías importadas o exportadas se transportan por cargueros que recalan en los principales puertos. Los más importantes son el de Las Palmas de Gran Canaria, con el mayor tráfico de Canarias y el de Santa Cruz de Tenerife.
La actividad comercial está favorecida por el régimen especial aduanero; pese a todo, el carácter insular de la región propicia un saldo negativo de la balanza comercial, ya que debe importar alimentos, maquinaria, materiales de construcción y todo tipo de productos mecánicos y electrónicos.
-Población:
La comunidad canaria tiene 1.631.498 habitantes, según datos estimados para 1995, y una densidad de población de 200 hab/km², cifra que supera ampliamente el promedio español. A pesar de la alta densidad, la distribución de la población entre las islas es muy desigual: Gran Canaria y Tenerife agrupan a más del 80% de los habitantes del archipiélago. La isla menos poblada es Hierro, que no alcanza los 7.000 habitantes.
Un fenómeno que ha caracterizado tradicionalmente la demografía canaria ha sido la fuerte emigración. La interior ha convertido a las ciudades, especialmente Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife en polos de atracción. La exterior emigró a la península y a algunos países suramericanos (sobre todo a Venezuela). Actualmente este fenómeno migratorio se ha detenido. En las dos últimas décadas, la natalidad ha descendido, aunque la tasa es todavía del 11, índice ligeramente superior al español.
-División administrativa y principales villas y ciudades:
La comunidad autónoma está dividida, desde 1927, en dos provincias: Las Palmas --que engloba las islas de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote-- y Santa Cruz de Tenerife --con las islas de Tenerife, La Gomera, Hierro y La Palma--. Además, cada isla está considerada como una unidad administrativa que está gobernada por un Cabildo Insular.
Sólo cuatro ciudades canarias tienen más de 50.000 habitantes: Las Palmas de Gran Canaria (373.772 hab), Santa Cruz de Tenerife (204.948 hab), San Cristóbal de la Laguna (La Laguna) (127.743 habitantes) en Tenerife y Telde (84.799 hab) en Gran Canaria. Hay un grupo de ciudades que oscilan entre 25.000 y 36.000 habitantes: Arucas, San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucia (las tres en Gran Canaria), y Arona, La Orotava, Puerto de la Cruz y Los Realejos (en Tenerife). Las ciudades del resto de las islas son muy pequeñas: Arrecife, capital de Lanzarote tiene 36.992 hab; Puerto Rosario, capital de Fuerteventura, 18.835 hab; Santa Cruz de la Palma 17.460 hab; San Sebastián de La Gomera, y Valverde, capital de Hierro, no pasan de los 6.000 habitantes.
-Instituciones de gobierno:
El Estatuto de Autonomía de Canarias fue aprobado el 10 de agosto de 1982. El proceso de transferencias otorgó, desde el primer momento, un amplio grado de autogobierno. Dado que existe una rivalidad histórica entre las dos provincias insulares, la comunidad estableció una doble capitalidad: Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Los cabildos insulares, creados en su versión moderna en 1912, tienen gran autonomía financiera y muchas competencias administrativas.
La bandera canaria está formada por tres franjas iguales, dispuestas verticalmente con los colores blanco, azul y amarillo. El escudo tiene siete islas color plata, sobre fondo azul, en la parte superior, una corona real y encima, una cinta con la palabra océano; a cada lado del escudo, sujetándolo, hay un can con collar.
-Manifestaciones culturales y artísticas:
Las islas Canarias disponen de la Universidad de La Laguna, fundada a finales del siglo XVIII, y la de Las Palmas de Gran Canaria de reciente creación. Existe una amplia oferta de cursos de verano y se celebra anualmente el Festival Internacional de Teatro de los Tres Mundos, y los Festivales de Invierno.
-Folclore:
En todas las localidades tienen fiestas religiosas de gran pintoresquismo; y las romerías son muy comunes, destacando, entre otras, la de San Benito, en La Laguna. La fiesta que se ha hecho más popular por su importancia y colorido es la del carnaval, que se celebra en muchas ciudades y ha alcanzado fama internacional.
La música folclórica es de una extraordinaria personalidad y belleza: los sorondongos, las folías, las malagueñas, las isas y las seguidillas son algunos de los sones más populares.
-Gastronomía:
La gastronomía es variada; algunos de sus platos sólo es posible hacerlos en Canarias, ya que los ingredientes son totalmente autóctonos. En realidad, la cocina canaria es ecléctica como se puede suponer al ser lugar de paso durante siglos. Entre los más característicos están los mojos (verde de cilantro y picón, los más habituales) que constituyen el acompañamiento preferido a pescados de gran textura y sabor, como bogas, samas, salemas, chernes, y la famosa 'vieja'. Las 'papas arrugadas' (patatas), cocinadas con agua de mar y degustadas sin mondar; de entre todas las variedades, la 'negra' es la considerada como mejor. Existe una variada repostería: el bienmesabe, el arroz a la miel, los piononos, la leche asada y las truchas son algunos de los postres dulces más apreciados.
-Arte:
El arte canario es fruto de las continuas influencias exteriores, a excepción de las pinturas rupestres o las piedras grabadas de la época anterior a la conquista. De los monumentos góticos, destaca la catedral de las Palmas y el castillo de San Gabriel de Arrecife. El mudéjar tiene algunas manifestaciones como la iglesia de San Telmo, en Las Palmas, o la de la Conquista, en La Laguna. El barroco cuenta con muchos monumentos: algunos palacios de La Orotava, La Laguna o del barrio de Vegueta (Las Palmas), la iglesia de San Agustín en Icod de los Vinos (Tenerife) o la de Betancuria en Fuerteventura.
-Historia:
Los primeros habitantes del archipiélago llegaron a las islas en sucesivas oleadas, al parecer, desde el norte del continente africano. El desarrollo de las culturas prehistóricas permitió el establecimiento de una organización social muy jerarquizada, con una estructura política de carácter monárquico y una serie de órganos colegiados que se reunían para dirimir asuntos militares, políticos o jurídicos. La sociedad estaba dividida en dos grupos (en Tenerife eran tres): una especie de nobleza y la gran mayoría de plebeyos. Por debajo de éstos, los considerados oficios viles, como verdugos y carniceros. Eran pueblos ganaderos (cabras, ovejas y cerdos) y agricultores (cultivos de trigo, cebada y habas de las que obtenían el gofio) con una dieta que se completaba con la recolección de raíces y mariscos. Aunque a esta cultura se la conoce como guanche, este nombre corresponde estrictamente a la de los habitantes de Tenerife.
Las Canarias eran conocidas en la época clásica (ya Horacio y Plinio hablan de ellas), pero es a partir del siglo XIV cuando comienza su conquista por los europeos. Se sabe que, desde 1291, comenzaron a llegar al archipiélago diversas expediciones genovesas y, más tarde, de aragoneses y mallorquines. En el siglo XV, los promotores de la conquista fueron el noble normando Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle que estaban al servicio de la corona castellana. La toma de las islas se hizo con dificultades y duró casi todo el siglo. Fuerteventura, Lanzarote, Hierro y La Gomera eran de jurisdicción señorial (islas de señorío), mientras que Gran Canaria, La Palma y Tenerife eran propiedad de la Corona (islas de realengo).
La colonización se inició de manera sistemática en los siglos XVI y XVII con una base demográfica procedente de la península (los indígenas habían sufrido grandes pérdidas en su población durante la conquista). En una primera época, los cultivos para la obtención de azúcar fueron los que más se extendieron: las plantaciones de caña, junto a los ingenios azucareros eran auténticos pueblos, que cultivaban además trigo y otros productos de consumo interno. Pronto fue necesario establecer nuevos cultivos para abastecer a las flotas que hacían escala en sus viajes a América, así se extendieron los campos de cereales y, sobre todo, de vid de la que se obtenía vino que se convirtió en uno de sus principales productos comerciales. Durante los siglos XV y XVI, se creó la real audiencia, el tribunal de la Inquisición, la sede episcopal y los cabildos insulares que, presididos por un gobernador (elegido por el rey o por el señor correspondiente, según fuera isla señorial o de realengo), regía en la respectiva isla.
En el siglo XVIII, se produjo una crisis causada por la fuerte caída del comercio vinícola, pero la liberalización comercial y la modificación de algunos cultivos provocó, pese a todo, un cierto florecimiento económico a partir de la segunda mitad de la centuria: la población casi se duplicó, alcanzando hacia 1800, unos 200.000 hab. En el orden político, la autoridad pasó a los comandantes generales, nombrados por la Corona, en perjuicio de las atribuciones de los cabildos y de la misma audiencia. En el siglo XIX se reactivó la economía con la extensión del cultivo de la barrilla (para obtener sosa) y la cochinilla. Cuando, en 1871, se pudo fabricar carmín con colorantes químicos, la demanda de cochinilla casi desapareció; a partir de esta época, la emigración canaria hacia Latinoamérica fue muy importante. Las primeras décadas del siglo XX fueron de crecimiento debido a la expansión de los cultivos de plátano y tomate, y a la creación de los puertos francos.
En 1912 se estableció la Ley de Cabildos y, en 1927, la división de las islas en dos provincias. Durante toda esta época se consolidó el poder de una elite nepótica y caciquil, muy dividida entre el grupo dirigente de Las Palmas y el de Santa Cruz de Tenerife, que rivalizaban por el control del archipiélago.
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