Campos electromagnéticos y salud humana

Antenas de Telefonía Móvil y Salud Humana


Nota del traductor: En algunos países, como es el caso de España, no se suele emplear la terminología "celular" (del inglés, cell o cellular) para referirse a la banda de 800-900 MHz y "Sistemas de Comunicación Personal" o SCP (del inglés, Personal Communication Systems, PCS) para la banda de 1.800-2.200 MHz [ver la nota tecnica 2 para más detalles]; es más habitual distinguir ente "sistemas analógicos" y "sistemas digitales (GSM en Europa)". En esta traducción se utilizará de forma genérica el término "telefonía móvil" para referirse a ambos sistemas, y sólo se empleará "celular" o "SCP" cuando sea necesario distinguir entre ambos.




Índice de contenidos

  1. Nuevo ¿Existen riesgos para la salud asociados con vivir, trabajar, jugar o asistir a la escuela cerca de antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  2. Nuevo ¿Hay alguien seriamente preocupado por posibles riesgos para la salud derivados de antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  3. ¿Son importantes las diferencias entre teléfonos celulares, sistemas de comunicación personal (SCP) y otros tipos de teléfonos portátiles para evaluar los posibles impactos de las antenas de estaciones base en la salud humana?
  4. ¿Son importantes las diferencias entre antenas de estaciones base y otros tipos de antenas emisoras de radio y televisión para evaluar sus posibles impactos en la salud humana?
  5. ¿Producen radiación las antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  6. ¿Es similar la radiación no ionizante (ondas de radio) generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a la radiación ionizante, como los rayos X?
  7. ¿Son similares las ondas de radio generadas por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a los campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas eléctricas?
  8. ¿Existen normas de seguridad para antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  9. ¿Existe una base científica para estas normas de seguridad sobre radiofrecuencias?
  10. ¿Son iguales todas las normas de seguridad?
  11. ¿Tiene guías de seguridad la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (U.S. Federal Communications Commission, FCC)?
  12. Nuevo ¿Pueden cumplir las normas de seguridad las antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  13. ¿Existen circunstancias en las que las antenas de estaciones base de telefonía móvil podrían incumplir las normas de seguridad?
  14. ¿Qué criterios de emplazamiento se requieren para asegurar que las antenas de estaciones base de telefonía móvil cumplen las normas de seguridad?
    1. ¿Cuáles son algunos criterios generales de emplazamiento?
    2. ¿Cómo se pueden diferenciar una antena de alta ganancia (de sector) de una antena de baja ganancia (de varilla)?
    3. ¿Cuál es la diferencia entre los diagramas de radiación en radiofrecuencias de antenas de alta y baja ganancia?
    4. ¿Es seguro vivir en el último piso de un edificio que tiene una antena de estacion base de telefonía móvil?
    5. ¿Se requieren restricciones de uso alrededor de los emplazamientos de antenas base de telefonía móvil?
    6. Nuevo ¿Qué precauciones se deben adoptar cuando se trabaja en las inmediaciones de antenas de estaciones base de telefonía móvil?
  15. ¿Está todo el mundo de acuerdo con las actuales normas de seguridad sobre radiofrecuencias?
    1. ¿Piensa la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) que las actuales normas de seguridad para telefonía móvil son adecuadas?
    2. ¿Ha afirmado un grupo australiano que existen evidencias de que vivir cerca de torres emisoras de televisión produce un incremento de leucemia infantil?
    3. ¿Ha afirmado un epidemiólogo israelí que existen evidencias de que la exposición a bajos niveles de radiofrecuencia produce diversos efectos en la salud?
    4. ¿Ha informado un grupo británico de un incremento de leucemia y linfoma alrededor de una antena emisora de alta potencia de radio en FM y televisión?
    5. ¿Han afirmado un investigador británico y otro neozelandés que hay evidencias de que la exposición a radiofrecuencias de baja intensidad es peligrosa?
    6. ¿Ha afirmado un investigador de la Universidad de Washington (Seattle, Estados Unidos) que hay evidencia de que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es peligrosa?
    7. Nuevo ¿Qué se puede decir de las declaraciones en las televisiones británica, estadounidense y francesa de que hay nuevos datos que sugieren que los teléfonos móviles podrían causar cáncer?
    8. Nuevo ¿Qué ha dicho el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido (la "Comisión Stewart" sobre la seguridad de las estaciones base de telefonía móvil?
  16. Nuevo ¿Existen estudios epidemiológicos que muestren que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es segura?
  17. ¿Podrían las radiofrecuencias moduladas producir efectos diferentes a las radiofrecuencias de onda continua (CW) utilizada en muchos estudios de laboratorio?
  18. Nuevo ¿Existen grupos (como niños o ancianos) más sensibles a los efectos de las ondas de radio?
  19. ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a marcapasos cardíacos, producen dolores de cabeza, etc.?
    1. ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a equipos médicos como marcapasos cardíacos?
    2. ¿Producen dolores de cabeza los teléfonos móviles o estaciones base de telefonía móvil?
    3. Nuevo ¿Producen las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles o las estaciones base de telefonía móvil cambios fisiológicos o comportamentales?
  20. Nuevo ¿Producen efectos biológicos las ondas de radio?
  21. Nuevo ¿Hay alguna evidencia replicada de que las ondas de radio pueden producir cáncer?
  22. ¿Hay alguna evidencia de que las ondas de radio puedan producir abortos o malformaciones congénitas?
  23. ¿Qué muestran los estudios científicos más recientes sobre ondas de radio y salud humana?
    1. ¿Qué dicen los informes de congresos científicos recientes?
    2. Nuevo ¿Qué dicen los informes de publicaciones científicas recientes?
    3. Nuevo ¿Qué se puede decir sobre el nuevo informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce cáncer?
    4. Nuevo ¿Ha expuesto alguien más roedores a la radiación generada por teléfonos móviles para ver si contraen cáncer?
    5. ¿Qué se puede decir sobre el nuevo informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce daños en el ADN de sus células cerebrales?
  24. ¿Dónde puedo conseguir más información?
  25. ¿Quién ha escrito estas preguntas y respuestas?



Notas organizativas

- Las referencias cruzadas a otras preguntas se indican por la letra Q seguida del número; por ejemplo, (Q9) indica que hay más información en la pregunta 9.
- La referencias técnicas se muestran en corchetes; por ejemplo, [2] es una referencia a la nota técnica 2.
- Las Notas técnicas se encuentran a continuación del documento principal de preguntas y respuestas.
- Se añaden unas "Notas internacionales" como apéndice de las notas técnicas normales, así que [Nota Internacional 2] es una sección dentro de la nota técnica 2.


Preguntas y respuestas

1) ¿Existen riesgos para la salud asociados con vivir, trabajar, jugar o asistir a la escuela cerca de antenas de estaciones base de telefonía móvil?

No. La comunidad científica, tanto de Estados Unidos como internacional, está de acuerdo en que la potencia generada por estas antenas de estaciones base es demasiado baja para producir riesgos para la salud, mientras la gente se mantenga alejada del contacto directo con estas antenas (Q13 y Q14).

Nuevo Es importante ser consciente de la diferencia entre antenas, los objetos que producen radiación de radiofrecuencia [o, más comúnmente, radiofrecuencias]; y torres o mástiles, las estructuras donde se colocan las antenas. La gente debe mantener una distancia a las antenas, no a las torres que sustentan las antenas.


2) ¿Hay alguien seriamente preocupado por posibles riesgos para la salud derivados de antenas de estaciones base de telefonía móvil?

En realidad, no. Existen algunas razones para preocuparse por problemas en la salud humana debidos a los propios teléfonos moviles, denominados "celulares" en Estados Unidos, (aunque no es seguro que exista ningún riesgo para la salud humana). Esta preocupación existe porque las antenas de estos teléfonos transmiten grandes cantidades de energía en forma de radiofrecuencias a partes muy pequeñas del cuerpo del usuario [83]. Las antenas de estaciones base no crean tales "puntos calientes", así que los posibles temas de seguridad respecto a los teléfonos no son aplicables realmente a antenas de estaciones base.

Nuevo Para un análisis más detallado de los temas de salud relacionados con teléfonos móviles ver el informe de ICNIRP [1], la revisión de Moulder y col. [95], la revisión de la Royal Society of Canada [99] y el informe del Grupo de Expertos Independientes sobre Telefonía Móvil del Reino Unido (la "Comisión Stewart") [128].

3) ¿Son importantes las diferencias entre teléfonos celulares, sistemas de comunicación personal (SCP) y otros tipos de teléfonos portátiles para evaluar los posibles impactos de las antenas de estaciones base en la salud humana?

No. Hay muchas diferencias técnicas entre teléfonos celulares, sistemas de comunicación personal (SCP) y los tipos de teléfonos "celulares" utilizados en otros países [2, ver también Nota internacional 2]; pero para evaluar los posibles riesgos para la salud la única diferencia que importa es que operan a frecuencias ligeramente distintas. Las ondas de radio generadas por algunas estaciones base (por ejemplo, las de los teléfonos celulares usados en Estados Unidos) pueden ser más absorbidas por los humanos que las generadas por otro tipo de estaciones base (por ejemplo, las de los teléfonos SCP usados en Estados Unidos) [23]. Sin embargo, una vez que la energía ha sido absorbida los efectos son los mismos.


4) ¿Son importantes las diferencias entre antenas de estaciones base y otros tipos de antenas emisoras de radio y televisión para evaluar sus posibles impactos en la salud humana?

Sí y no. Las ondas de radio generadas por algunas antenas (particularmente las de emisoras de radio FM y televisión en VHF) son más absorbidas por los humanos que las generadas por otras fuentes (tales como antenas de estaciones base de teléfonos móvil); pero una vez que la energía ha sido absorbida los efectos son los mismos.

Además, las antenas de radio FM y televisión son de 100 a 5.000 veces más potentes que las antenas de estaciones base, pero se instalan en torres mucho más altas (generalmente de 800 a 1.200 pies) [de 243,8 a 365,8 metros].


5) ¿Producen radiación las antenas de estaciones base de telefonía móvil?

. Los teléfonos móviles y sus antenas de estaciones base son radios, y generan radiación de radiofrecuencias (RF) [3]; así es como funcionan. Estas radiofrecuencias son "no ionizantes" y sus efectos biológicos son esencialmente diferentes de los de la radiación "ionizante" producida por las máquinas de rayos X (Q6).


6) ¿Es similar la radiación no ionizante (ondas de radio) generada por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a la radiación ionizante, como los rayos X?

No. La interacción del material biológico con una emisión electromagnética depende de la frecuencia de la emisión [4]. Los rayos X, ondas de radio y campos eléctricos y magnéticos generados por líneas eléctricas son todos parte del espectro electromagnético, y cada zona del espectro se caracteriza por su frecuencia. La frecuencia es la velocidad con la que un campo electromagnético cambia de dirección y se mide en hercios (Hz), siendo 1 Hz un ciclo (cambio de dirección) por segundo, y 1 megahercio (MHz) 1 millón de ciclos por segundo.

La energía eléctrica en Estados Unidos va a 60 Hz. La radio AM tiene una frecuencia alrededor de 1 MHz, la radio FM tiene una frecuencia alrededor de 100 MHz, los hornos de microondas tienen una frecuencia de 2.450 MHz, y los rayos X tienen frecuencias por encima de 1 millón de MHz. Los teléfonos celulares operan a 860-900 MHz y los SCP operan a 1.800-2.200 MHz [2, ver también Nota internacional 2].

A frecuencias extremadamente altas, características de los rayos X, las partículas electromagnéticas tienen suficiente energía para romper enlaces químicos (ionización). Así es como los rayos X dañan el material genético de las células, produciendo cáncer o malformaciones congénitas. A frecuencias más bajas, como las de las ondas de radio, la energía de las partículas es demasiado baja para romper enlaces químicos. Por esta razón las ondas de radio son "no ionizantes". Como la radiación no ionizante no puede romper enlaces químicos, no existe analogía entre los efectos biológicos de la radiación ionizante (rayos X) y no ionizante (ondas de radio) [4].

Espectro electromagnético


7) ¿Son similares las ondas de radio generadas por las antenas de estaciones base de telefonía móvil a los campos eléctricos y magnéticos generados por las líneas eléctricas?

No. Las líneas eléctricas no producen radiación no ionizante de forma significativa, producen campos eléctricos y magnéticos. Al contrario que la radiación no ionizante, estos campos no radian energía al exterior y dejan de existir cuando se apaga la fuente de energía. No está claro cómo, o incluso si, los campos de las líneas eléctricas producen efectos biológicos; pero si es así, no producen efectos biológicos de la misma manera que las ondas de radio de alta potencia [4, 53]. No parece haber analogía entre los efectos biológicos de los campos eléctricos y magnéticos de las líneas eléctricas y los de las ondas de radio.


8) ¿Existen normas de seguridad para antenas de estaciones base de telefonía móvil?

. Existen recomendaciones de seguridad nacionales e internacionales sobre exposición del público a las ondas de radio producidas por las antenas de estaciones base de telefonía móvil. Las normas más ampliamente aceptadas son las desarrolladas por el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (Institute of Electrical and Electronics Engineers) y Instituto Nacional de Normativa de Estados Unidos (American National Standards Institute) (ANSI/IEEE) [5], la Comisión Internacional para la Protección contra Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection, ICNIRP) [6], y el Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas de Estados Unidos (National Council on Radiation Protection and Measurements, NCRP) [7].

Estas normas sobre radiofrecuencias se expresan en "densidad de potencia en onda plana", que se mide en mW/cm^2 (milivatios por centimetro cuadrado) [8]. Para antenas de SCP (1.800-2.000 MHz) la norma ANSI/IEEE de 1992 sobre exposición del público en general es 1,2 mW/cm^2. Para teléfonos celulares analógicos (alrededor de 900 MHz) la norma ANSI/IEEE para exposición del público en general es 0,57 mW/cm^2 [9]. Las normas de ICNIRP son ligeramente más bajas y las de NCRP son esencialmente idénticas [10].

En 1996, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (U.S. Federal Communications Commission, FCC) publicó unas guías sobre las radiofrecuencias que ellos regulan, incluyendo antenas de estaciones base de telefonía móvil [11], esencialmente idénticas a las de ANSI/IEEE [12].

Las normas de exposición pública afectan sólo a las densidades de potencia promediadas sobre periodos de tiempo relativamente cortos, 30 minutos en el caso de las normas de ANSI/IEEE, NCRP y FCC (a frecuencias de telefonía móvil). Si hay múltiples antenas estas normas se aplican a la potencia total producida por todas ellas [13].

Ver Nota internacional 12.


9) ¿Existe una base científica para estas normas de seguridad sobre radiofrecuencias?

. Cuando los científicos examinaron toda la literatura publicada sobre los efectos biológicos de las ondas de radio hallaron que había un acuerdo en una serie de puntos clave [1, 5, 6, 7, 14, 53, 83, 90, 95, 96, 99]:

  1. La investigación sobre ondas de radio es amplia [15] y adecuada para establecer normas de seguridad.
  2. Nuevo La exposición a ondas de radio puede ser peligrosa si es lo suficientemente intensa. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras de piel, quemaduras internas, agotamiento por calor y golpes de calor. Ver Reeves [126] para un análisis de los efectos conocidos de la sobreexposición a radiofrecuencias en humanos.
  3. Los efectos biológicos de las ondas de radio dependen de la tasa de energía absorbida [8]; y dentro de un amplio rango de frecuencias (de 1 a 10.000 MHz), la frecuencia no tiene casi importancia.
  4. Los efectos biológicos de las ondas de radio son proporcionales a la tasa de energía absorbida; y la duración de la exposición no tiene casi importancia [96].
  5. No se han detectado efectos reproducibles por debajo de una cierta tasa de energía absorbida en todo el cuerpo [16].

Basándose en este consenso científico, diferentes organismos y países han tomado diferentes enfoques para establecer normas de seguridad. Un enfoque típico es el usado por ANSI/IEEE [5] y por FCC [11].

ANSI/IEEE y FCC aplican un factor de seguridad de 10 para establecer recomendaciones de exposición laboral. Y después aplican un factor de seguridad adicional de 5 para exposición continua del público en general. Finalmente, se ha llevado a cabo estudios detallados para establecer una relación entre densidad de potencia, que puede ser medida de forma rutinaria, y absorción de energía, que realmente es lo que importa [8].

El resultado fue una recomendación de exposición muy conservadora, que fija un nivel que tan sólo es el 2% del nivel en el que se han observado realmente efectos biológicos reproducibles.


10) ¿Son iguales todas las normas de seguridad?

No. Hay diferencias entre las normas. ANSI, ICNIRP, NCRP y FCC utilizan los mismos datos biomédicos y el mismo enfoque general para establecer recomendaciones de seguridad. Sin embargo, hay diferencias en los modelos utilizados por los diferentes grupos y, por consiguiente, hay pequeñas diferencias en los números finales [17]. No se debe asociar ninguna significación biológica a estas pequeñas diferencias.


11) ¿Tiene guías de seguridad la Comisión Federal de Comunicación de Estados Unidos (U.S. Federal Communications Commission, FCC)?

. Hasta hace poco, FCC usaba una norma obsoleta (1982) de ANSI, que realmente estaba diseñada para exposición laboral, más que para la del público en general. En agosto de 1996, FCC propuso una nueva norma [11] basada en la más reciente (1992) norma de ANSI, pero no es idéntica [12].

Esta nueva recomendación se aplica a todos los transmisores nuevos con licencia posterior al 15 de octubre de 1997, pero las instalaciones existentes tienen hasta el 1 de septiembre de 2000 para demostrar que la cumplen.


Nuevo12) ¿Pueden cumplir las normas de seguridad las antenas de estaciones base de telefonía móvil?

. Con un diseño adecuado, las antenas de estaciones base de telefonía móvil pueden cumplir todas las normas de seguridad con un amplio margen.

Una antena de estación base celular y/o SCP, instalada a 40 pies [12,2 metros] por encima del suelo y funcionando a la máxima intensidad posible, podría producir una densidad de potencia de hasta 0,02 mW/cm^2 en el suelo cerca del emplazamiento de la antena; pero las densidades de potencia a nivel de suelo generalmente estarán en el rango de 0,0001 a 0,005 mW/cm^2 [57]. Estas densidades de potencia están muy por debajo de todas las normas de seguridad, y las propias normas están muy por debajo de los niveles donde se ha observado peligros potenciales.

A menos de unos 500 pies [152,4 metros] del emplazamiento de la antena la densidad de potencia puede ser mayor en sitios más elevados que la base de la antena (por ejemplo, en el segundo piso de un edificio o en una colina). Incluso con múltiples antenas, y con antenas tanto de telefonía celular como de SCP en la misma torre, las densidades de potencia estarán por debajo del 2% de las recomendaciones para todas las alturas y distancias a partir de 170 pies [51,8 metros] del emplazamiento de la antena.

A partir de 500 pies [152,4 metros] del emplazamiento de la antena la densidad de potencia no se incrementa al aumentar la altura.

La densidad de potencia en el interior de un edificio será de 3 a 20 veces más baja que en el exterior [54].

Peterson y col. [77] han medido la densidad de potencia alrededor de estaciones base de telefonía móvil. Las mediciones se realizaron en antenas de baja ganancia de 1.600 W (ERP) instaladas en torres entre 120 y 250 pies [entre 36,6 y 76,2 metros] de altura. La máxima densidad de potencia en el suelo era 0,002 mW/cm^2, y estaba a una distancia de 50-200 pies [15,2-61,0 metros] de la base de las torres. A menos de 300 pies [91,4 metros] de la base de las torres la densidad de potencia media estaba por debajo de 0,001 mW/cm^2.

En Vancouver, Canadá, Thansandote y col. [123] midieron los niveles de radiofrecuencias en cinco escuelas, tres de las cuales tenían estaciones base en su interior o cerca. Todas las escuelas cumplían con un gran margen la normativa canadiense, estadounidense e internacional sobre radiofrecuencias. Las lecturas máximas se muestran en la siguiente tabla:

Nivel de Radiofrecuencias en Escuelas Canadienses Cercanas a Estaciones Base de Telefonía Móvil
Escuela Localización de la Estación Base Nivel Máximo de Radiofrecuencias
1 Estación base de SCP al otro lado de la calle 0,00016 mW/cm^2
2 Estación base analógica en el techo 0,0026 mW/cm^2
3 Estación base analógica al otro lado de la calle 0,00022 mW/cm^2
4 y 5 No hay antenas cerca por debajo de 0,00001 mW/cm^2
Norma canadiense por debajo de 0,57 mW/cm^2

La relación entre los niveles de radiofrecuencia necesarios para producir efectos biológicos, los especificados en las recomendaciones de seguridad de FCC y los que se encuentran alrededor de estaciones base de telefonía móvil se muestran en la siguiente figura:

Normas para Estaciones Base de Telefonía Móvil

Normas para Estaciones Base de Telefonía Móvil
Relación entre la densidad de potencia de radiofrecuencias necesaria para producir efectos biológicos, los niveles especificados en las guías de seguridad de FCC y los que se encuentran alrededor de estaciones base de telefonía móvil. Como la densidad de potencia de radiofrecuencias necesaria para producir efectos biológicos depende de la frecuencia, esta figura sólo se aplica a frecuencias entre 800 y 2.000 MHz (que son las que se utilizan actualmente en los teléfonos móviles analógicos y digitales).


13) ¿Existen circunstancias en las que las antenas de estaciones base de telefonía móvil podrían incumplir las normas de seguridad?

. Hay algunas circunstancias en las cuales un diseño inapropiado de las antenas de estaciones base de telefonía móvil podrían incumplir las normas de seguridad.

Las normas de seguridad para exposición incontrolada (público) podrían incumplirse si las antenas se instalaran de tal manera que el público tuviera acceso a zonas situadas a menos de 20 pies [6 metros] en la horizontal de las propias antenas [18]. Esto podría producirse en antenas instaladas en, o cerca de, las azoteas de los edificios. Para antenas instaladas en torres es muy difícil imaginar una situación en la que no se cumplieran las normas de seguridad.

Las normas de seguridad para exposición controlada (laboral) también podrían incumplirse si las antenas se instalaran en una estructura donde se requiera el acceso de trabajadores a zonas situadas a menos de 10 pies [3 metros] de la antena [18]. Peterson y col. [77], por ejemplo, han hallado que a 2-3 pies [0,6-0,9 metros] de una antena de baja ganancia de 1.600 W (ERP) instalada en la azotea, la densidad de potencia alcanzaba 2 mW/cm^2 (comparado con la norma ANSI de exposición del público [9] de 1,2 a 0,57 mW/cm^2).


14) ¿Qué criterios de emplazamiento se requieren para asegurar que las antenas de estaciones base de telefonía móvil cumplen las normas de seguridad?

Mientras que las recomendaciones específicas requieren un conocimiento detallado del emplazamiento, la antena y la estructura de soporte, se pueden establecer unos criterios generales.


14A) ¿Cuáles son algunos criterios generales de emplazamiento?

  1. Los emplazamientos de las antenas deben diseñarse de tal manera que el público no pueda acceder a zonas que excedan la norma ANSI [5] o FCC [11] de 1992 para exposición del público en general. Como regla general, la norma sobre exposición no controlada (público) no puede excederse a más de 6 metros de una antena [18].
  2. Si hay zonas accesibles a trabajadores que excedan la norma ANSI [5] o FCC [11] de 1992 sobre exposición no controlada (público), debe asegurarse que los trabajadores saben dónde están estas áreas y qué precauciones han de adoptar cuando entren en ellas. En general, serán zonas situadas a menos de 6 metros de las antenas [18].
  3. Si hay zonas que exceden las normas ANSI [5] o FCC [11] de 1992 sobre exposición controlada (laboral), debe asegurarse que los trabajadores saben donde estan estas áreas y que pueden (y lo hacen) desconectar (o apagar) los transmisores cuando entran en ellas. Tales zonas puede que no existan, pero si existen estarán confinadas a menos de 3 metros de las antenas [18].

Si hay dudas sobre si estas recomendaciones se cumplen se debe verificar midiendo después de activar las antenas.

Las recomendaciones de FCC [11] requieren cálculos detallados y/o medidas de las radiofrecuencias generadas por algunos transmisores de alta potencia instalados en azoteas y en torres bajas [19].

En general, las recomendaciones anteriores se cumplen siempre y cuando las antenas se instalan en sus propias torres. Los problemas, cuando los hay, generalmente se restringen a:

Ver Nota internacional 19.


14B) ¿Cómo se pueden diferenciar una antena de alta ganancia (de sector) y una antena de baja ganancia (de varilla)?

Como los criterios para emplazar antenas de baja y alta ganancia son diferentes, es importante saber distinguirlas. Afortunadamente, las antenas tienen un aspecto bastante diferente:

Diferencias entre los Dos Tipos de Antena

Antenas de baja y alta ganancia


Incluso a distancia el emplazamiento (torres) para antenas de alta y baja ganancia tienen un aspecto diferente. Cuando se instalan antenas de alta ganancia en edificios puede que no sean visibles de forma obvia, especialmente si se instalan a los lados del edificio o, lo que es más habitual, a los lados de las buhardillas.

Diferentes Maneras de Instalar Antenas

Antena instalada


14C) ¿Cuál es la diferencia entre los diagramas de radiación de radiofrecuencias de antenas de alta y baja ganancia?

Los diagramas de radiación de dos tipos diferentes de antenas son muy distintos. Para una antena de baja ganancia (de varilla) del tipo usado por la mayoría de las estaciones base de telefonía celular, el diagrama de radiación tiene esta forma:

Emisiones de Radiofrecuencias de una Antena de Baja Ganancia de 1.000 W (ERP)
(típica antena de estación base de telefonía analógica)

Emisiones de radiofrecuencia de una antena de baja ganancia de 1.000 W (ERP)


Muy cerca de una antena de baja ganancia (lo que se conoce técnicamente como "campo cercano") la densidad de potencia alrededor de la antena tiene esta forma:

Emisiones de Radiofrecuencias de una Antena de Baja Ganancia de 1.000 W (ERP)
(Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena)

Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena

Los datos para las figuras anteriores han sido adaptados (con permiso) de las gráficas aportadas por UniSite Inc. de Richardson, Texas (Estados Unidos) (http://www.unisite.com).


Para una antena de alta ganancia (de sector) del tipo usado en estaciones base de SCP, el diagrama de radiación tiene esta forma:

Emisiones de radiofrecuencia de una sola antena de alta ganancia de 1.000 W (ERP)
(Típica antena de estación base de telefonía digital o SCP)

Emisiones de radiofrecuencia de una sola antena de alta ganancia de 1.000 W


Recuerde que una estación base de SCP típica tiene 3 (ocasionalmente 4) antenas transmisoras, cada una apuntando en distintas direcciones.

Muy cerca de una antena de alta ganancia (lo que se conoce técnicamente como "campo cercano") la densidad de potencia alrededor de la antena tiene esta forma:

Emisiones de radiofrecuencia de una sola antena de alta ganancia de 1000 W (ERP)
(Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena)

Vista desde arriba de la densidad de potencia cerca de la antena

Los datos para las figuras anteriores han sido adaptados (con permiso) de las gráficas aportadas por UniSite Inc. de Richardson, Texas (Estados Unidos) (http://www.unisite.com).


14D) ¿Es seguro vivir en el último piso de un edificio que tiene una antena de estacion base de telefonía móvil?

En general, esto no será un problema:

  1. Como se puede apreciar en los diagramas de radiación mostrados en Q14C, ni las antenas de alta ganancia ni las de baja ganancia radian mucha energía hacia abajo.
  2. La azotea del edificio absorberá gran parte de la energía de radiofrecuencia. Normalmente, la azotea reducirá la señal en un factor de 5 a 10 (o más en el caso de cemento armado o techos metálicos).
  3. FCC requerirá evaluaciones de todos los transmisores situados en azoteas, excepto los de menor potencia (Q14 y notas 11 y 19).
  4. Incluso en el peor caso posible, los cálculos predicen que la densidad de potencia en el piso situado debajo de una antena cumplirá las normas de seguridad actuales sobre radiofrecuencias [55].
  5. Medidas reales en apartamentos y pasillos situados en el último piso confirman que la densidad de potencia estará muy por debajo de todas las actuales normas de seguridad sobre radiofrecuencias [55].


14E) ¿Se requieren restricciones de uso alrededor de los emplazamientos de antenas base de telefonía móvil?

No. Las recomendaciones de seguridad sobre radiofrecuencias no requieren restricciones de uso alrededor de los emplazamientos de antenas base de telefonía móvil, ya que los niveles de potencia en el suelo nunca son lo suficientemente elevados como para exceder las recomendaciones para la exposición continua del público (Q8 y Q12).

Como se afirma en Q13 y Q14, puede haber circunstancias en las que se tenga que imponer restricciones de uso alrededor de las propias antenas.


Nuevo 14F) ¿Qué precauciones se deben adoptar cuando se trabaja en las inmediaciones de antenas de estaciones base de telefonía móvil?

Un detallado análisis de las guías de seguridad laboral para radiofrecuencias está fuera de los objetivos de este documento de preguntas y respuestas.

En un detallado análisis de la normativa para la instalación de antenas de telecomunicación, Tell [116] hace las siguientes recomendaciones:

Guías específicas para la instalación de antenas (de Tell [116]):

  1. Para antenas instaladas en techos, elevar las antenas transmisoras por encima de la altura de las personas que puedan tener que estar en el techo.
  2. Para antenas instaladas en techos, mantener las antenas transmisoras alejadas de las zonas donde sea más probable que esté la gente (por ejemplo, puntos de acceso al techo, puntos de servicio telefónico, equipamiento de alto voltaje).
  3. Para antenas direccionales instaladas en techos, situar las antenas cerca del borde del techo y apuntando al exterior del edificio.
  4. Considerar las ventajas e inconvenientes de antenas de gran apertura (menor valor máximo de radiofrecuencias) y antenas de pequeña apertura (menor impacto visual).
  5. Recordar que la normativa para radiofrecuencias es más estricta para antenas de baja frecuencia (por ejemplo, 900 MHz) que para antenas de alta frecuencia (por ejemplo, 1.800 MHz).
  6. Tener una especial precaución para mantener las antenas de más alta potencia alejadas de zonas accesibles.
  7. Mantener las antenas en sitios lo más alejados que sea posible, aunque esto pueda ir en contra de los planeamientos urbanísticos locales.
  8. Tener una especial precaución a la hora de diseñar los emplazamientos comunes, donde multiples antenas propiedad de diferentes compañías están en la misma estructura. Esto se aplica particularmente a los emplazamientos que incluyan antenas emisoras de alta potencia (radio FM y televisión). El planeamiento urbanístico local a menudo favorece los emplazamientos comunes, pero puede causar "desafiantes" problemas de seguridad con las radiofrecuencias.

Prácticas laborales para reducir la exposición a radiofrecuencias (de Tell [116]):

  1. Las personas que trabajen en emplazamientos de antenas deben estar informadas de la presencia de las radiofrecuencias, la posible exposición y las medidas que pueden adoptar para reducir la exposición.
  2. "Si las radiofrecuencias en un emplazamiento puede exceder la norma FCC para el público en general/exposición incontrolada, entonces el emplazamiento ha de ser marcado con las señales apropiadas." [Por Richard Tell, comunicación personal, febrero de 2000].
  3. Los niveles de radiofrecuencias en un emplazamiento deben calcularse de forma teórica antes de construir el emplazamiento.
  4. Deben medirse los niveles de radiofrecuencias en un emplazamiento.
  5. Asumir que todas las antenas están activas todo el tiempo.
  6. Inhabilitar (apagar) todos los transmisores anexos antes de trabajr en una antena.
  7. Utilizar medidores personales para asegurar que todos los transmisores realmente han sido apagados.
  8. Mantener una distancia de seguridad a las antenas. "Como una guía práctica para mantener la exposición [a radiofrecuencias] baja guardar una distancia de 3-4 pies [1-1,2 metros] a cualquier antena [de telecomunicaciones]." [116].
  9. "Mantenerse alerta" y "evitar exposiciones innecesarias y prolongadas muy cercanas a antenas".
  10. En algunos emplazamientos (por ejemplo, multiples antenas en un espacio restringido donde algunas antenas no pueden apagarse) puede ser necesario usar ropa protectora.
  11. Recordar que hay muchos riesgos que no tienen nada que ver con las radiofrecuencias en la mayoría de los emplazamientos (por ejemplo, maquinaria peligrosa, descargas eléctricas, caídas), así que sólo se debe autorizar personal formado en el emplazamiento.


15) ¿Está todo el mundo de acuerdo con las actuales normas de seguridad sobre radiofrecuencias?

No todo el mundo. Incluso entre los científicos hay unas pocas personas que afirman que hay evidencias de que la exposición a bajos niveles de radiofrecuencias es peligrosa (ver, por ejemplo, Q15B y Q15C). Sin embargo, incluso estos científicos generalmente no alegan que densidades de potencia tan bajas como la que se encuentran alrededor de emplazamientos de antenas de estaciones base correctamente diseñadas sean peligrosas.


15A) ¿Piensa la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) que las actuales normas de seguridad para telefonía móvil son adecuadas?

Sí. La EPA pidió a FCC que adoptara parte de las recomendaciones de 1986 de la NCRP [7] más que todas las recomendaciones de 1992 de ANSI [5]. Esto es lo que hizo FCC [11], y EPA ha aceptado oficialmente la normativa de seguridad de FCC.

En una carta dirigida a Reed Hunt (Presidente de FCC) con fecha 25 de julio de 1996, Carol Browner (Directora de EPA) escribió:

"Hemos revisado... 'Borrador de FCC del 2 de julio de 1996 referente a las Guías para Evaluar los Efectos Ambientales de las Radiofrecuencias'. Este nuevo enfoque... contempla nuestras preocupaciones sobre una adecuada protección de la salud pública. Le felicito por adoptar este enfoque..."

En una segunda carta dirigida a Reed Hunt (Presidente de FCC) con fecha 17 de enero de 1997, Mary Nichols (Subdirectora para Aire y Radiación de EPA) escribió:

"Me gustaría reiterar el apoyo de EPA a las recomendaciones finales de exposición a radiofrecuencias de FCC, publicadas en agosto [de 1996], ya que proporcionan una adecuada protección de la salud pública."

En una carta dirigida a FCC fechada el 30 de abril de de 1999, Robert Brenner (Subdirector Adjunto para Aire y Radiación de EPA) afirmó:

"Las guías de FCC tienen en cuenta expresamente los efectos térmicos de la energía de radiofrecuencia, pero no tratan directamente los efectos no térmicos postulados, como los debidos a la exposición crónica. Esto es así en gran medida por la escasez de investigación científica sobre efectos crónicos, no térmicos. La información base sobre efectos no térmicos no ha cambiado de forma significativa desde los comentarios originales de EPA en 1993 y 1996. Unos pocos estudios informan de que a niveles no térmicos la exposición a largo plazo a energía de radiofrecuencias puede tener consecuencias biológicas. Sin embargo, la mayor parte de los estudios disponibles sugieren que no hay riesgos no térmicos significativos para la salud humana. Por lo tanto, el punto de vista de EPA sigue siendo que las guías de exposición de FCC protegen adecuadamente al público de todos los riesgos científicamente establecidos que pueden surgir de los campos de radiofrecuencia generados por las instalaciones que han obtenido la licencia de FCC."


15B) ¿Ha afirmado un grupo australiano que existen evidencias de que vivir cerca de torres emisoras de televisión produce un incremento de leucemia infantil?

Sí y no. Esta afirmación se hizo en 1996, pero estudios posteriores en Australia (ver más adelante) y el Reino Unido (Q15D) lo contradicen.

Hocking y col. [28] han publicado un estudio epidemiológico "ecológico" que compara municipios cercanos a torres de televisión con otros lejanos. No se realizaron medidas reales de exposicición a radiofrecuencias, pero los autores calculan que la exposición en los municipios cercanos a torres de televisión estaba entre 0,0002 y 0,008 mW/cm^2. No se tuvieron en cuenta otras fuentes de exposición a radiofrecuencias y el estudio se basa sólo en un área metropolitana. Los autores informan de una elevada incidencia de la tasa global de leucemia y leucemia infantil, pero no un incremento de la incidencia total de tumores cerebrales o incidencia de tumores cerebrales en niños.

Estudios epidemiológicos más detallados sobre antenas de radio FM y televisión en el Reino Unido no han hallado evidencias de una conexión con cáncer (Q15D).

En 1998, McKenzie y col. [62] repitieron el estudio de Hocking [28]. McKenzie y col. estudiaron la misma área y durante el mismo periodo de tiempo; pero hicieron estimaciones más precisas de la exposición a radiofrecuencias de la población. Encontraron un incremento de leucemia infantil en un área cerca de antenas de televisión, pero no en otras áreas similares cercanas a las mismas antenas de televisión; y no encontraron una correlación significativa entre exposición a radiofrecuencias y la tasa de leucemia infantil. También descubrieron que gran parte del "incremento de leucemia infantil" hallado por Hocking y col. se dió antes de que comenzara la emisión de televisión a alta potencia durante las 24 horas. Este estudio de replicación, más el fracaso en encontrar cualquier efecto en los estudios ingleses más amplios (Q15D), sugiere que la correlación hallada por Hocking y col. [28] era un artefacto.


15C) ¿Ha afirmado un epidemiólogo israelí que existen evidencias de que la exposición a bajos niveles de radiofrecuencia produce diversos efectos en la salud?

. En un artículo de opinión, Goldsmith [29A] argumenta que existen pruebas de que la exposición a radiofrecuencias está asociada con mutaciones, malformaciones congénitas y cáncer. Esta revisión se basa mayoritariamente en lo que su autor admite que son "fuentes no revisadas por expertos", la mayor parte de la cual ha sido declarada "incompleta" y falta de "estimaciones reales de la dosis". El autor manifiesta también que "no se hace un esfuerzo sistemático para incluir informes negativos, por lo que esta revision está sesgada de forma positiva."

En un artículo basado en una presentación de un congreso de 1996 [29B] Goldsmith argumenta que los estudios epidemiológicos "sugieren que la exposición a radiofrecuencias es potencialmente cancerígena y tiene otros efectos en la salud". Sus conclusiones se basan fundamentalmente en:
- estudios de exposición a radiofrecuencias en la embajada de Estados Unidos en Moscú (ver Q15F y Hill [68]);
- los "estudios geográficos de correlación" de Hocking y col. [28] y Dolk y col. [34, 35] que se discuten en Q15B y Q15D;
- el estudio en operadores de radar durante la guerra de Corea realizado por Robinette y col. [67 que se discute en Q15F.

Pocos científicos están de acuerdo con las opiniones expresadas por Goldsmith (ver, por ejemplo, las revisiones de la epidemiología sobre radiofrecuencias de 1, 5, 6, 7, 14, 53); e incluso menos estarían dispuestos a basar una conclusión en el tipo de fuentes de datos en los que se basa Goldsmith.


15D) ¿Ha informado un grupo británico de un incremento de leucemia y linfoma alrededor de una antena emisora de alta potencia de radio en FM y televisión?

Sí y no. Dolk y col. [34] investigaron la posible existencia de un agrupamiento de leucemia y linfoma cerca de una antena emisora de alta potencia de radio FM y televisión situada en Sutton, Coldfield, Reino Unido. Hallaron que la incidencia de leucemia en adultos y cancer de piel era mayor de lo esperado en un radio de 2 km de la antena, y que la incidencia de estos cánceres disminuía con la distancia. No se observó ninguna asociación con tumores cerebrales, cáncer de mama en mujeres u hombres, linfoma o cualquier otro tipo de cáncer.

Como consecuencia de este descubrimiento, Dolk y col. [35] extendieron su estudio a otras 20 antenas emisoras de alta potencia de radio FM y televisión en el Reino Unido. Los cánceres estudiados eran leucemia, melanoma de piel y cáncer de vejiga en adultos, y leucemia y tumores cerebrales en niños. No se observaron incrementos de la incidencia de cáncer cerca de antenas, ni tampoco descensos de la incidencia de cáncer con la distancia. Este amplio estudio no respalda los resultados obtenidos en estudios mucho más reducidos llevados a cabo por los mismos autores en Sutton, Coldfield [34] o por Hocking y col. [28] en Australia.


15E) ¿Han afirmado un investigador británico y otro neozelandés que hay evidencias de que la exposición a radiofrecuencias de baja intensidad es peligrosa?

Sí y no. Roger Coghill (Reino Unido) y Neil Cherry (Nueva Zelanda) han sido citados en los medios de comunicación por afirmar que hay evidencias de que la exposición a radiofrecuencias es peligrosa a intensidades muy por debajo de las recomendaciones de ANSI, FCC, ICNIRP y NRPB.

Roger Coghill parece ser un "gestor ambiental", que dirige un laboratorio que fabrica imanes [¿permanentes?] para "ayudar a las personas que sufren dolores musculares o artríticos" [59]. Se ha auto-publicado un documento [58] donde explica la "hipótesis de Coghill de la radiación cerebral morfogénica". Aparentemente, Coghill cree que "el cerebro es realmente una estación de transmisión de radio orgánica completamente funcional... que está en contacto por radio con cada célula del cuerpo " [59]. Parece basar su teoría en gran medida en investigaciones de Europa oriental que no han sido publicadas en occidente [59].

Neil Cherry es un funcionario electo de Nueva Zelanda y un "profesor de meteorología agrícola" [60]. Al igual que Coghill, se ha auto-publicado un documento sobre los peligros de la exposición a radiofrecuencias de baja intensidad [60]. Cherry ha sido citado en los medios de comunicación por afirmar que "la exposición a campos electromagnéticos... está altamente asociada con efectos en la salud, aunque no hay pruebas científicas de que los campos produjeran esos efectos" [61]. Segun Cherry, estos efectos en la salud incluyen "cáncer de muchos tipos, alteraciones del sueño, síndrome de fatiga crónica, abortos, defectos de nacimiento, alteraciones de los ritmos del electrocardiograma y circadiano en humanos y otros efectos nocivos." [61]. Las ideas de Cherry parecen basarse en gran medida en el punto de vista de Goldsmith (Q15C) y Hocking (Q15B).

Ni Coghill ni Cherry han publicado nada en la literatura científica revisada por expertos en apoyo de sus teorías. Tanto Coghill como Cherry mezclan temas de campos de frecuencia industrial y radiofrecuencias como si fueran biológicamente equivalentes (lo cual es casi seguro que no es correcto) y se basan en gran medida en fuentes no revisadas por expertos (las cuales son imposibles de valorar). Sus comentarios a los medios de comunicación han sido muy indefinidos, así como la base científica de sus opiniones. Hasta que Coghill y Cherry presenten sus teorías en un foro científico compuesto por expertos y las respalden con datos reales es imposible para cualquier científico tomar en serio sus teorías.


15F) ¿Ha afirmado un investigador de la Universidad de Washington (Seattle, Estados Unidos) que hay evidencia de que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es peligrosa?

Sí y no. El Dr. Henry Lai (Departamento de Bioingeniería de la Universidad de Washington, Seattle) afirma en reuniones que la radiación de radiofrecuencia de "baja intensidad" tiene efectos en el sistema nervioso de las ratas. El Dr. Lai también afirma en reuniones que existen estudios publicados que muestran que las radiofrecuencias pueden producir "efectos en la salud" a "muy bajas intensidades de campo".

La propia investigación del Dr. Lai no tiene una relevancia obvia para la seguridad de las estaciones base de telefonía móvil, puesto que la mayoría de sus estudios se llevaron a cabo con intensidades de radiofrecuencia muy por encima de la que se encuentra cerca de estaciones base. En general, los estudios del Dr. Lai se realizaron con una densidad de potencia de 1 mW/cm^2 y un SAR de 0,6 W/kg [31, 92, 93]. Esta intensidad de radiofrecuencia es 100 veces mayor de la que se encontraría en áreas accesibles al público cercanas a antenas base que cumplan con FCC [16], y excede de forma substancial el límite de SAR que es la base de las recomendaciones de seguridad para exposición pública de FCC [11] y ANSI [5] [17]. Para una discusión más detallada de la investigación sobre efectos de las radiofrecuencias sobre el sistema nervioso ver las revisiones de Lai [93] y Juutilainen y de Seze [90].

En una reunión en Viena en 1998, y en una carta enviada a organismos públicos en 1999, el Dr. Lai referenció 6 estudios en apoyo de su afirmación de que hay datos que muestran que las radiofrecuencias pueden producir "efectos en la salud" a "muy bajas intensidades de campo". Estos estudios eran:

Una revisión de los estudios anteriores encuentra poco apoyo real para la afirmación del Dr. Lai:


Nuevo 15G) ¿Qué se puede decir de las declaraciones en las televisiones británica, estadounidense y francesa de que hay nuevos datos que sugieren que los teléfonos móviles podrían causar cáncer?

No parece que haya una base real para estas declaraciones.

Durante el verano y otoño de 1999 (repetido en primavera de 2000), programas de las televisiones británica, estadounidense y francesa informaron de que había nuevos datos que sugerían que las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles podrían causar daño a las personas. Generalmente se citan cuatro fuentes de esta "nueva" información:

  1. El estudio de Hardell y col. [100] que se discute en Q16.
  2. El estudio de Preece y col. [97] que se discute en Q19C.
  3. Un nuevo estudio de genotoxicidad no publicado.
  4. Un nuevo estudio epidemiológico no publicado.

Los dos últimos "nuevos" estudios únicamente se describen de forma imprecisa en los reportajes de televisión, pero parecen ser referencias a estudios financiados por la industria de la telefonía móvil de Estados Unidos (bajo el programa denominado WTR). El estudio biológico fue presentado en una reunión en marzo de 1999 y están disponiblen los resúmenes publicados [102, 103]. El estudio epidemiológico fue presentado en una reunión en junio de 1999, pero ni siquiera se ha publicado un resumen.

La Dirección de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) parece haber visto estos estudios, y ha publicado los siguientes comentarios el 20 de octubre de 1999 [el texto completo está disponible en http://www.fda.gov/cdrh/ocd/mobilphone.html]:

"Los investigadores han llevado a cabo una gran cantidad de pruebas de laboratorio para evaluar los efectos de la exposición a las radiofrecuencias generadas por la telefonía móvil en el material genético. Esto incluye pruebas para varios tipos de alteraciones, incluyendo mutaciones, aberraciones cromosómicas, rotura de hebras de ADN y cambios estructurales en el material genético de unas células de la sangre denominadas linfocitos. Ninguna de las pruebas mostró ningún efecto debido a las radiofrecuencias, excepto el ensayo de micronúcleos, que detecta efectos estructurales en el material genético. En este ensayo las células mostraron cambios después de la exposición a radiación simulada del teléfono móvil, pero únicamente tras 24 horas de exposición. Es posible que exponer las células de ensayo a esta radiación durante tanto tiempo haya producido un calentamiento. Puesto que este ensayo se sabe que es sensible al calentamiento, simplemente el calor puede haber provocado que ocurrieran estas anormalidades. Los datos disponibles actualmente en la literatura sobre los ensayos de micronúcleos con radiofrecuencias son contradictorios. Por lo tanto, es necesario continuar investigando. [Tice y col.: Tests of mobile phone signals for activity in genotoxicity and other laboratory assays. En: Annual Meeting of the Environmental Mutagen Society; 29 March 1999, Washington, D.C.; y comunicación personal, resultados no publicados]."

"En un estudio caso-control realizado en un hospital los investigadores buscaron una asociación entre uso del teléfono móvil y glioma (un tipo de tumor cerebral) o neurinoma acústico (un tumor benigno de la vaina de los nervios). No se halló ninguna asociación estadísticamente significativa entre el uso del teléfono móvil y neuroma acústico. Tampoco había ninguna asociación entre uso del teléfono móvil y gliomas cuando se consideraron de forma conjunta todos los tipos de glioma. Debe tenerse en cuenta que el tiempo medio de exposición al teléfono móvil en este estudio era de menos de tres años. Sin embargo, cuando se consideraron por separado 20 tipos de glioma se encontró una asociación entre uso del teléfono móvil y un tipo raro de glioma, tumores neuroepitelomatosos. Es posible que por múltiples comparaciones en la misma muestra que esta asociación sea debida al azar. Además, el riesgo no se incrementaba con la frecuencia con la que se usaba el teléfono móvil o la duración de las llamadas. De hecho, en realidad el riesgo disminuía con las horas acumuladas de uso del teléfono móvil. En la mayoría de los agentes que causan cáncer se incrementa el riesgo cuando aumenta la exposición. Un estudio actualmente en marcha sobre tumores cerebrales a cargo del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos se espera que aclare la precisión y repetibilidad de estos resultados. [Muscat y col.: Epidemiological Study of Cellular Telephone Use and Malignant Brain Tumors. En: State of the Science Symposium; 20 de junio de 1999; Long Beach, California]."

Desafortunadamente, la descripción de la FDA del trabajo de Tice y col. no coincide completamente con los resúmenes publicados [102, 103]. Los resúmenes indican que se realizaron cinco pruebas de genotoxicidad distintas con SAR de 1; 2,5; 5 y 10 W/kg, tanto con una señal analógica de 837 MHz como una señal digital de 1.900 MHz; y que ninguna de las pruebas mostró un incremento del daño al ADN, de la frecuencia de micronúcleos, de las mutaciones o del daño cromosómico.


Nuevo 15H) ¿Qué ha dicho el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido (la "Comisión Stewart" sobre la seguridad de las estaciones base de telefonía móvi?

En mayo de 2000 un comité especial del Reino Unido, el "Grupo de Expertos Independientes sobre Telefonía Móvil" (también conocido como "Comisión Stewart"), publicó un informe sobre temas de seguridad relativos a la telefonía móvil [128]. El texto completo está disponible en: http://www.iegmp.org.uk/IEGMPtxt.htm.

Respecto al tema general de la seguridad de las radiofrecuencias, el Grupo de Expertos Independientes sobre Telefonía Móvil del Reino Unido concluyó que:

"El conjunto de la evidencia hasta la fecha sugiere que la exposición a rediofrecuencias por debajo de las guías de NRPB [14] e ICNIRP [6] no produce efectos nocivos para la salud al público en general." [Sección 1.17]

"Sin embargo, existe actualmente evidencia científica que sugiere que puede haber efectos biológicos con exposiciones por debajo de estas guías. Esto no significa necesariamente que estos efectos conduzcan a enfermedades o daños, pero es una información potencialmente importante..." [Sección 1.18]

Esta "nueva información científica" a la que se refiere la Comisión Stewart es, básicamente, los estudios sobre tiempos de reacción de Preece y col. [97] y Koivisto y col. [117] que se tratan en Q19C y los estudios realizados por dePomerai y col. [127] que sugieren que exposiciones no térmicas de gusanos nematodos pueden conducir a la expresión de proteínas de choque térmico.

Respecto a las estaciones base de telefonía móvil, el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido concluyó que:

"El conjunto de la evidencia indica que no hay un riesgo general para la salud de las personas que residen cerca de estaciones base, ya que la exposición es de suponer que sea una pequeña fracción de las guías." [Sección 1.33]

Sin embargo, el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido fue bastante crítico respecto al proceso de planificación utilizado para emplazar estaciones base en el Reino Unido, y recomendó que:

"...el emplazamiento de todas las estaciones base nuevas debe estar sujeto al proceso de planeamiento urbanístico normal." [Sección 1.36]
"...se deben desarrollar protocolos, en colaboración con la industria y los consumidores, que puedan ser utilizados para informar al proceso de planeamiento y que deben ser seguidos asidua y abiertamente antes de que se conceda el permiso para el emplazamiento de una nueva estación base." [Sección 1.37]

"[Los protocolos deben incluir] un requerimiento para la participación pública, la opinión de las autoridades sanitarias/comité médico y un claro sistema de documentación que pueda ser consultado por el público en general." [Sección 1.38]

"...se debe llevar a cabo una revisión independiente de todas las estaciones base para asegurar que no se exceden las guías de exposición fuera de la zona de exclusión marcada... e inicialmente se debe prestar una especial atención a la revisión de las estaciones base cercanas a escuelas..." [Secciones 1.40 y 1.41]

Respecto a las escuelas específicamente, el Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido también ha recomendado que:

"...[para] estaciones base situadas dentro de patios de colegio, el haz de máxima intensidad no debe incidir en ninguna parte del patio o en los edificios son el consentimiento del colegio y de los padres. Consideraciones similares deben aplicarse a las estaciones base situadas cerca de patios de colegio." [Sección 1.42]

Probablemente las recomendaciones más controvertidas del Grupo de Expertos Independientes del Reino Unido se refieren a los propios teléfonos, más que a las estaciones base, puesto que recomiendan que:

"...los conductores no deben utilizar ni el teléfono con la mano ni el dispositivo de "manos libres" cuando estén en movimiento." [Sección 1.22]

y que:

"...se debe disuadir a los niños de que usen el teléfono móvil para llamadas que no sean esenciales y... la industria de la telefonía móvil debe abstenerse de promocionar el uso del teléfono móvil entre los niños." [Sección 1.53].

La recomendación de que se debe disuadir a los niños de utilizar el teléfono se basa fundamentalmente en los estudios sobre efectos cognoscitivos de Preece y col. [97] y Koivisto y col. [117] y en el "Principio de Cautela" de la Unión Europea [129]. Esta recomendación ha sido criticada por muchos aspectos:


Nuevo16) ¿ Existen estudios epidemiológicos que muestren que la exposición a las radiofrecuencias generadas por las estaciones base es segura?

Sí y no. A pesar de que no hay estudios epidemiológicos sobre cáncer y estaciones base de telefonía móvil, se han realizado estudios epidemiológicos sobre cáncer y otros tipos de exposición a ondas de radio. Para una revisión reciente ver Elwood [94].

En general, los estudios epidemiológicos sobre ondas de radio y cáncer no han encontrado correlaciones significativas entre exposición y cáncer. Los estudios incluyen:
- estudios de cáncer en gente con exposición laboral a radiofrecuencias,
- estudios geográficos de correlación que comparan las tasas de cáncer entre áreas con diferente exposición potencial a radiofrecuencias,
- estudios de "agrupamientos de cáncer".

Los estudios geográficos de correlación (Q15B y Q15D y Elwood [94]) estiman la intensidad de las ondas de radio en áreas geográficas y correlacionan estas estimaciones con las tasas de enfermedad en estas áreas. Incluso cuando el diseño de los estudios geográficos es óptimo, se consideran exploratorios y no se utilizan para determinar cuasalidad.

Los informes de agrupamientos de cáncer proporcionan poca información práctica. Los principales pasos para evaluar los informes de "agrupamientos de cáncer" son:
- definir un límite lógico (no arbitrario) en el espacio y el tiempo,
- determinar si realmente se ha producido un incremento de un tipo específico de cáncer,
- identificar las exposiciones y características comunes.

Los pasos anteriores, no obstante, generalmente no se han seguido en los estudios sobre ondas de radio, y los informes de tales agrupamientos de cáncer no tienen, en esencia, validez para determinar si la exposición a ondas de radio causa cáncer (ver Elwood [94] para detalles de estos estudios).

La mayoría de los estudios laborales sobre ondas de radio tienen deficiencias en la evaluación de la exposición, porque utilizaban la ocupación o el nombre del trabajo como estimador de la exposición; es decir, se desconocen los niveles reales de exposición a ondas de radio.

Hay cuatro estudios epidemiológicos considerados generalmente como con un diseño y análisis aceptable, tamaño de la muestra adecuado y un seguimiento en el tiempo suficiente: Robinette y col. [67], Hill [68], Milham [69] y Morgan y col. [118]. Estos cuatro estudios no muestran asociaciones estadísticamente significativas entre exposición a radiofrecuencias y tasa global de cáncer o cualquier tipo específico de cáncer.

Los otros estudios con un diseño aceptable (Grayson y col. [33], Lilienfeld y col. [70], Lagorio y col. [71], Muhm [72], Tynes y col. [73], Thoman y col. [105] y Dreyer y col. [122]) tienen más limitaciones en la evaluación de la exposición, indagación sobre los casos o seguimiento temporal; pero tampoco sugieren que la exposición a ondas de radio incremente el riesgo tanto de la tasa global de cáncer como de cualquier tipo específico de cáncer.

Szmielgielski y col. [79] han estudiado personal militar polaco que ha estado expuesto a ondas de radio. La incidencia de la tasa global de cáncer, tumores cerebrales, leucemia y linfoma era más elevada entre este personal. Debido a que los métodos de recogida y análisis de datos no están descritos de forma adecuada o son inapropiados, y como la evaluación de la exposición a ondas de radio es muy deficiente, el estudio no cumple los criterios epidemiológicos básicos para ser aceptado. Elwood [94] también concluye que los métodos utulizados en el estudio de Szmielgielski pueden haber creado un sesgo sistemático "que es de esperar que produzca un incremento del riesgo relativo de todos los tipos de cáncer".

En 1996, Rothman y col. [121] publicaron un estudio que revisaba los historiales médicos de más de 250.000 usuarios de telefonía móvil. No encontraron diferencias en la mortalidad de usuarios de teléfonos portátiles de mano (en los que la antena se coloca muy cerca de la cabeza) y usuarios de teléfonos móviles celulares (en los que la antena se monta en el vehículo). En una actualización de 1999 del estudio [122], el mismo grupo examinó causas específicas de muerte entre los cerca de 300.000 usuarios de teléfonos móviles en varias ciudades de Estados Unidos. Los investigadores no hallaron diferencias en las tasas de de cáncer global, leucemia o tumores cerebrales entre los usuarios de teléfonos portátiles de mano y los usuarios de teléfonos celulares. La única causa específica de muerte que se correlacionaba con el uso de teléfonos móviles era muerte por accidente de tráfico.

Hasta la fecha, únicamente un estudio caso-control ha evaluado el cáncer entre los usuarios de teléfonos móviles. Hardell y col. [100A, 100B] llevaron a cabo un estudio sobre tumores cerebrales entre los usuarios suecos de teléfonos móviles, que formaba parte de un estudio más amplio sobre las posibles causas de tumor cerebral (otras posibles causas evaluadas incluyeron el tipo de trabajo, terapia radioactiva para el cáncer, exposición a radiación diagnóstica y exposición a una gran variedad de productos químicos). La exposición se evaluó mediante cuestionarios, y los análisis se basaron en el uso de teléfonos celulares de mano (el uso de dispositivos "manos libres" y el uso en un coche con una antena instalada no se consideró que fuera "exposición"). No se halló un incremento de la incidencia de tumores cerebrales entre los usuarios tanto de teléfonos analógicos como digitales, y no se observó ninguna relación dosis-respuesta (ver la siguiente figura). Cuando se restringió el análisis a los tumores temporales, occipitales y temporoparietales situados en el mismo lado del cerebro en el que el usuario informaba que se colocaba el teléfono móvil, se observó un exceso no significativo de la incidencia. Este incremento se observaba con el uso de teléfonos analógicos, pero no con teléfonos digitales [100A]

Tumores Cerebrales en Usuarios de Teléfonos Móviles

Riesgo relativo de tumor cerebral entre usuarios de teléfonos móviles de mano
Riesgo relativo de tumor cerebral (razón de proporciones con un intervalo de confianza del 95%) entre usuarios de teléfonos móviles de mano procedente del estudio epidemiológico de Hardell et al [100]. El número de casos del análisis conjunto y de los sub-análisis se muestra entre paréntesis. Los teléfonos analógicos son tanto de 450 (NMT 450) como de 900 MHz; los teléfonos digitales son GSM. Las 4 últimas filas contemplan a qué lado de la cabeza (I=Izquierdo, D=Derecho) se usaba el teléfono. La línea marcada en rojo es probablemente la más relevante para la evaluación del riesgo de cáncer, ya que atañe a los grandes usuarios durante mucho tiempo.

En un estudio publicado a comienzos del año 2000, Morgan y col. [118] estudiaron todas las principales causas de mortalidad (haciendo énfasis en tumores cerebrales, linfoma y leucemia) entre los empleados de Motorola, un fabricante de productos de telecomunicación inalámbrica. Basándose en las categorías laborales, los trabajadores fueron clasificados en grupos de exposición a radiofrecuencias alta, moderada y de fondo. Para los trabajadores con una exposición moderada o alta a radiofrecuencias no se halló un aumento de las tasas de tumores cerebrales, leucemia y linfoma. En realidad se desconocen los valores de pico y/o promedio de la exposición a radiofrecuencias.

La ausencia de asociaciones entre exposición a ondas de radio y la tasa global de cáncer, y la falta de asociaciones consistentes entre exposición a ondas de radio y cualquier tipo específico de cáncer, sugiere que no es probable que las ondas de radio tengan una influencia causal fuerte sobre el cáncer.

En su reciente revisión de la literatura epidemiológica sobre radiofrecuencias, Elwood [94] concluyó que:

"Se ha informado de varias asociaciones positivas sugiriendo un incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer entre aquellos que tienen una mayor exposición a emisiones de radiofrecuencia. Sin embargo, los resultados son inconsistentes: ningún tipo de cáncer ha sido asociado de forma consistente con la exposición a radiofrecuencias. La evidencia epidemiológica no tiene la fuerza y la consistencia necesaria para llegar a una conclusión razonable de que las emisiones de radiofrecuencia son una probable causa de uno o más tipos de cáncer en humanos. La evidencia es débil debido a su inconsistencia, el diseño de los estudios, la falta de detalles sobre la exposición real y las limitaciones de los estudios en lo relativo a su capacidad para tratar otros posibles factores relevantes. En algunos estudios puede haber sesgos en los usos de los datos."


17) ¿Podrían las radiofrecuencias moduladas producir efectos diferentes a las radiofrecuencias de onda continua (CW) utilizada en muchos estudios de laboratorio?

Posiblemente, pero no hay evidencia replicada de tales efectos. Se ha sugerido que las radiofrecuencias moduladas en amplitud (AM) podrían tener diferentes efectos que las radiofrecuencias de onda continua (CW, no modulada). Esto podría ser importante, puesto que los teléfonos móviles y las estaciones base producen una señal modulada, y gran parte de la investigación se ha realizado con fuentes de radiofrecuencia no modulada.

Este tema ha sido revisado en detalle por Juutilainen y de Seze [90] quienes concluyeron que:

"La literatura relevante sobre posibles efectos biológicos de las radiofrecuencias en AM consiste en observaciones dispersas usando una gran variedad de modelos experimentales y parámetros de exposición... Diversos estudios han informado de hallazgos consistentes con efectos en el sistema nervioso y procesos biológicos relacionados con el cáncer. Sin embargo, los métodos y los parámetros de exposición varían enormemente, y no se ha informado de replicaciones independientes de los hallazgos positivos. Los resultados disponibles hoy en día no apoyan la existencia de bioefectos bien definidos y específicos de la modulación de la exposición a radiofrecuencias."


18) ¿Existen grupos (como niños o ancianos) más sensibles a los efectos de las ondas de radio?

Posiblemente. Algunos grupos de la población general pueden ser más sensibles a los efectos de las ondas de radio que otros, pero no se han localizado estos grupos. La posible existencia de tales individuos es una de las principales razones por las que se aplica un factor de seguridad adicional de 5 en las recomendaciones de exposición del público (Q9).

Nuevo Ver la discusión sobre si los niños deben usar teléfonos móviles de mano en Q15H.


19) ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a marcapasos cardíacos, producen dolores de cabeza, etc.?

Aunque la principal preocupación del público sobre antenas de estaciones base de telefonía móvil parece ser la posibilidad de una relación con cáncer (Q21, Q23C, Q23D, Q23E), periódicamente surgen otros temas relacionados con la salud. En particular, son comunes las preguntas sobre interferencias con marcapasos cardíacos (que se trata en Q19A). Esta sección también cubre temas menos comunes. La posibilidad de una relación con abortos y malformaciones congénitas se trata en Q22.


19A) ¿Afectan las antenas de estaciones base de telefonía móvil a equipos médicos como marcapasos cardíacos?

No. No hay evidencia de que las antenas de telefonía móvil interfieran con marcapasos cardíacos u otros aparatos médicos implantados mientras que los niveles de exposición se mantengan dentro de la norma ANSI para exposición incontrolada (Q8, Q12).

Es posible que los propios teléfonos SCP puedan interferir con marcapasos si la antena se sitúa directamente sobre ellos. Este problema sólo se ha observado que ocurra con algunos tipos de teléfonos SCP y algunos tipos de marcapasos [46].


19B) ¿Producen dolores de cabeza los teléfonos móviles o estaciones base de telefonía móvil?

No hay razones para pensar eso. Existen informes anecdóticos de que los teléfonos móviles producen dolores de cabeza (ver Frey [48] y la discusión de Mild y col. y Sandstrom y col. [25] en Q23). No se han realizado estudios epidemiológicos serios sobre este tema y no hay una base biofísica o fisiológica real que sugiera una conexión.


Nuevo19C) ¿ Producen las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles o las estaciones base de telefonía móvil cambios fisiológicos o comportamentales?

Existen estudios no replicados que muestran tales efectos. Hay algunos estudios que sugieren que las radiofrecuencias generadas por los teléfonos móviles de mano podrían causar sutiles cambios fisiológicos o en el comportamiento. Sin embargo, ninguno de los estudios proporciona una evidencia substancial de que la estaciones base de telefonía móvil pudiera suponer un riesgo para la salud:

- Braune y col. [82] informaron de que voluntarios que usaban un teléfono móvil GSM durante 35 minutos mostraban un incremento de 5-10 mm de Hg en la presión sanguínea. El estudio es pequeño y no se realizó de forma ciega, y un incremento de la presión sanguínea de esta magnitud no tiene consecuencias conocidas en la salud.

- Eulitz y col. [84] informaron de que los teléfonos móviles pueden alterar la actividad eléctrica del cerebro. Sin embargo, el efecto puede ser un artefacto causado por una interferencia de las radiofrecuencias con los cables del electroencefalograma.

Freude y col. [111] expusieron voluntarios a las radiofrecuencias generadas por un teléfono digital GSM de 350 mW a 916 MHz. Se observaron pequeños cambios en el electroencefalograma que "no indicaban ninguna influencia en el comportamiento, bienestar o salud".

Mann y Röschke [113] informaron de que la exposición a la señal de un teléfono móvil digital podría causar ligeros cambios en los patrones de sueño, pero un posterior estudio del mismo grupo [115] no halló ninguna evidencia de tal efecto. En un estudio más reciente, Borbély [110] informaron de que la exposición a la señal de un teléfono digital de 1 W/kg podría causar ligeros cambios en los patrones de sueño.

De Seze y col. [113] informaron de que la exposición de voluntarios a las radiofrecuencias de telefonía móvil no tuvo efectos en la segregación nocturna de melatonina. Los efectos sobre la melatonina se han sugerido como mecanismo por el cual los campos generados por las líneas eléctricas podrían afectar a la salud humana (ver Nota 4).

Wang y Lai [109] informaron de que ratas expuestas a radiofrecuencias pulsadas de 2.450 MHz mostraban "defectos en la memoria a largo plazo". Los animales expuestos a radiofrecuencias eran más lentos que los animales normales en aprender un laberinto. Los animales recibieron una exposición a radiofrecuencias en todo el cuerpo durante 1 hora al día. El promedio de SAR era 1,2 W/kg, con picos de 3-4 W/kg. La señal es bastante diferente de la asociada a estaciones base de telefonía móvil y el pico de SAR puede haber sido lo suficientemente elevado como para causar estrés térmico. La intensidad de exposición (SAR) era 15 veces mayor que la norma de FCC para exposición de todo el cuerpo para el público en general. En el año 2000 Sienkiewicz y col. [120] llevaron a cabo un experimento similar con ratones (pero usando una señal y una densidad de potencia que simulaba la señal de una estación base de telefonía digital europea) y no hallaron ningún efecto en el comportamiento en laberintos.

En 1999, Preece y col. [97] informaron de que la exposición de voluntarios a las radiofrecuencias de los telefonía móvil podría reducir los tiempos de reacción (ver la figura siguiente). La prensa le prestó mucha atención, pero en realidad el estudio no tiene implicaciones obvias para la salud humana:

Uso del Teléfono Móvil y Tiempos de Reacción

Uso del Teléfono Móvil y Tiempos de Reacción
Los datos de los tiempos de reacción son de Preece y col. [97]. Se muestran los tiempos de reacción de siete pruebas diferentes. La señal "analógica" era una onda sinusoidal de 915 MHz. La señal "digital" era una onda sinusoidal de 915 MHz modulada con una onda cuadrada de 217 Hz con ciclos del 12,5%. Según los autores, el grupo del ensayo analógico para el "tiempo de reacción para elegir" (marcado en rojo) se consideraba que era significativamente menor que el valor de los controles, pero ninguna otra diferencia se consideraba que fuera estadísticamente significativa.

A comienzos del año 2000, Koivisto y col. [117] informaron de un estudio en personas voluntariamente expuestas a radiofrecuencias de 902 MHz procedentes de un teléfono digital (GSM) de 250 mW a las que se les aplicó una batería de 12 pruebas de tiempos de reacción. En una de las pruebas la exposición redujo (mejoró) el tiempo necesario de 517±48 a 492±42 milisegundos; otras dos pruebas mostraron unas mejoras de tiempo menos significativas. Los otros 9 ensayos no mostraron efectos significativos. Para la prueba en la que Preece y col. [97] hallaron un efecto con la señal analógica, el estudio no encontró ningún efecto con la señal digital. Las pruebas que mostraban efectos están consideradas como pruebas de la función cognoscitiva. Los autores comentan que "este estudio no permite llegar a conclusiones sobre los posibles efectos en la cognición o la salud del uso a largo plazo del teléfono móvil". Los autores sugieren que el efecto podría ser térmico.

Para una revisión actualizada de los efectos de las radiofrecuencias en el comportamiento ver D'Andrea [96].


20) ¿Producen efectos biológicos las ondas de radio?

. Si la exposición es lo suficientemente intensa, las ondas de radio pueden producir efectos biológicos. Los posibles daños incluyen cataratas, quemaduras superficiales y profundas y golpes de calor. La mayoría, si no todos, los efectos biológicos conocidos por exposición a fuentes de radiofrecuencias de alta potencia son debidos al calentamiento [20]. Los efectos del calentamiento abarcan desde cambios de comportamiento hasta daños oculares (cataratas) [1, 5, 6, 7, 14, 53, 83, 90]. Excepto, posiblemente, a unos pocos pies de las propias antenas [18], la potencia producida por antenas de estaciones base de telefonía móvil es demasiado baja para causar calentamiento.

Ha habido algunos informes aislados de efectos [21] que no parecen ser debidos al calentamiento, los denominados efectos no térmicos [20]. Ninguno de estos efectos han sido replicados de forma independiente, y ninguno tiene conexiones obvias con riesgos para la salud humana.

Nuevo La falta de efectos biol&ocute;gicos por exposición a radiofrecuencias que no produzcan un cambio de temperatura biológicamente significativo no es sorprendente, puesto que no se conoce un mecanismo biofísico que sugiera que tales efectos son problables [124].


21) ¿Hay alguna evidencia replicada de que las ondas de radio pueden producir cáncer?

No. Incluso a altos niveles de exposición, no hay una evidencia substancial de que las ondas de radio produzcan o contribuyan al cáncer (para una opinión contraria ver los estudios analizados en Q15B y Q15C). A pesar de que la investigación en ese área ha sido extensa, no hay pruebas de laboratorio o epidemiológicas que hayan sido replicadas de que las ondas de radio, a los niveles de potencia asociados con exposición pública a antenas de estaciones base de telefonía móvil, estén asociadas con cáncer [1, 5, 6, 7, 14, 74, 83].

Hay dos informes de laboratorio recientes de que la exposición a radiofrecuencias podría producir cáncer, o daños relacionados con cáncer, en animales. Estos estudios se discuten en Q23C y Q23E. Ambos estudios utilizan niveles de radiofrecuencia muy por encima de los que se encuentran en zonas accesibles al público cerca de antenas de estaciones base, y ningún estudio ha sido replicado.

Los estudios epidemiológicos de radiofrecuencias no muestran una asociación consistente con la tasa global de cáncer o con cualquier tipo específico de cáncer (Q16).


22) ¿Hay alguna evidencia de que las ondas de radio puedan producir abortos o malformaciones congénitas?

Indirectamente, sí. La exposición a niveles de radiofrecuencias suficientemente altos como para causar un calentamiento de todo el cuerpo puede producir abortos o malformaciones congénitas. La potencia generada por antenas de estaciones base de telefonía móvil es demasiado baja para producir tal calentamiento. No hay ninguna prueba de laboratorio o epidemiológica de que las ondas de radio, a los niveles de potencia asociados con la exposición pública a ondas de radio generadas por antenas de estaciones base de telefonía móvil, estén asociadas con abortos o defectos de nacimiento [1, 5, 6, 7, 14].

Ver también el análisis de Bastide y col. [26] en Q23A.


23) ¿Qué muestran los estudios científicos más recientes sobre ondas de radio y salud humana?

Hay un flujo constante de nueva información. Esta sección tratará de resumir esta nueva información. Los estudios que atraigan más atención normalmente tendrán sus propias secciones, como los estudios epidemiológicos tratados en Q15B, Q15C, Q15D y Q15E, los estudios en ratones de Q23C y Q23D y los estudios de rotura de cadenas de ADN tratados en Q23E.


23A) ¿Qué dicen los informes de congresos científicos recientes?

En los congresos de 1998 y 1999 de la Sociedad de Bioelectromagnetismo (Bioelectromagnetics Society, BEMS), el principal foro donde se tratan los efectos biológicos y en la salud de las ondas de radio, se presentaron numerosos artículos sobre ondas de radio y/o sistemas de comunicación personal. De igual forma, en el Segundo Congreso Mundial sobre Electricidad y Magnetismo en Medicina y Biología, celebrado en junio de 1997, se presentaron muchos artículos sobre ondas de radio y/o sistemas de comunicación personal. Ninguno de estos artículos informaba de resultados replicados que sugieran que la exposición a ondas de radio de los niveles permitidos por la norma ANSI de 1992 [5] suponga un riesgo para la salud humana.

Algunos de ellos trataban temas de dosimetría para los propios teléfonos móviles. Entre ellos:
- Santani y col. [22]: la exposición a radiofrecuencias generadas por los teléfonos digitales GSM europeos (y por analogía por los teléfonos digitales SCP de Estados Unidos) era mayor durante el establecimiento de la llamada y cuando el usuario estaba en un área con mala calidad de recepción.

Algunos informes trataban temas de interferencia electromagnética, pero ninguno añadía mucha más información que la presentada en la publicación de Hayes y col. [46].

Entre los estudios biológicos presentados en el congreso de la BEMS de 1998, los más relevantes para el tema de posibles efectos en la salud humana de las ondas de radio eran:
- Mild y col. y Sandstrom y col. [25]: un estudio epidemiológico en usuarios de teléfonos móviles en Suecia informó de que los usuarios del sistema analógico antiguo (similar al al sistema celular de Estados Unidos) se quejaban de más dolores de cabeza que los usuarios del nuevo sistema digital GSM (similar al sistema SCP de Estados Unidos). No había grupo control de no usuarios, ya que los investigadores hallaron que era "absolutamente imposible encontrar controles" con un nivel de vida similar pero que no usaran teléfonos móviles.
- Bastide y col. [26]: se ha observado un incremento de la mortalidad en embriones de pollo expuestos continuamente durante 21 días a radiofrecuencias generadas por teléfonos móviles comerciales. La exposición tuvo lugar 24 horas al día, utilizando teléfonos de 2 W (comparados con los 0,4-0,6 W de la mayoría de los teléfonos celulares y SCP de Estados Unidos) situados a 1 cm de los huevos. No se informa de la densidad de potencia ni del SAR y no se pueden descartar efectos térmicos.


23B) ¿Qué dicen los informes de publicaciones científicas recientes?

Las publicaciones relevantes revisadas por expertos entre los años 1998 y 2000 incluyen:


23C) ¿Qué se puede decir sobre el nuevo informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce cáncer?

Un estudio de 1997 [37] informa de que ratones con predisposición genética a contraer linfoma, expuestos durante 18 meses a campos de radiofrecuencia intensos, pero intermitentes, del tipo utilizado por los teléfonos celulares digitales, tenían una mayor incidencia de linfoma. No se halló ningún incremento de la incidencia de otros tipos de cáncer. Las intensidades de campo usadas están por encima de las recomendaciones de la norma ANSI/IEEE (Q8) para exposición del público, y están muy por encima de las que se dan en zonas accesibles para el público cercanas a antenas de estaciones base de telefonía móvil [16].

Aunque este estudio es muy interesante, su impacto en la legislación sobre exposición del público en general a radiofrecuencias no está nada claro:

  1. No se puede determinar a partir de este estudio si la exposición a radiofrecuencias puede inducir linfomas en animales normales (no predispuestos a contraer cáncer).
  2. No se puede determinar a partir de este estudio si la exposición a radiofrecuencias puede inducir otro tipo de tumores.
  3. No se puede determinar a partir de este estudio qué nivel de exposición se requiere para inducir linfoma en estos ratones.

Está claro que el estudio ha de ser repetido, tanto con ratones normales como con ratones predispuestos a contraer linfoma. Si el efecto puede ser replicado, será crítico determinar la relación dosis-respuesta para la inducción de linfoma, y determinar si el efecto se da para otros tumores y/o otras especies.

Ver las Notas técnicas para esta referencia [37], citas del resumen de los autores [38], citas del análisis de los autores [39] y detalles técnicos más avanzados [40].

Se han suscitado algunas preguntas sobre este estudio:


23D) ¿Ha expuesto alguien más roedores a la radiación generada por teléfonos móviles para ver si contraen cáncer?

Hay, por lo menos, diez estudios en ratones expuestos durante toda su vida a radiofrecuencias.

- En 1971, Spalding y col. [64] publicaron un estudio en ratones expuestos a radiofrecuencias de 800 MHz, 2 horas al día, 5 días a la semana, durante 35 semanas, con un SAR de 13 W/kg. La duración media de la vida en el grupo expuesto (664 días) era ligeramente, pero de forma no significativa, más larga que la del grupo de control (645 días).

- En 1982, Szmigielski y col. [65] publicaron un estudio en ratones expuestos a radiofrecuencias de 2.450 MHz, 2 horas al día, 6 días a la semana, durante 6 meses. La exposición era a 2-3 y 6-8 W/kg. Los controles incluyeron tanto animales no irradiados, como animales sometidos a "estrés por confinamiento". Tanto la exposición a radiofrecuencias como el estrés por confinamiento aceleró significativamente la aparición de tumores de piel y mama, ambos inducidos químicamente. La dosimetría de este estudio es cuestionable, y parece probable que los ratones expuestos a dosis más altas estuvieron sometidos a un calentamiento fisiológicamente significativo.

En 1988, Saunders y col. [98] publicaron un estudio sobre ratones macho expuestos a radiación de radiofrecuencia de 2.450-MHz (densidad de potencia de 10 mW /cm^2 y SAR de 4 W/kg) 6 horas al día durante un total de 120 horas en un periodo de 8 semanas. Al final del tratamiento los ratones eran emparejados con hembras no expuestas. No había una reducción significativa de la tasa de embarazos, así que no hubo un incremento de las mutaciones letales dominantes. El examen de las espermotogonia no mostró un incremento de aberraciones cromosómicas. Los autores concluyen que "no hay evidencia en este experimento que muestre que la exposición crónica de ratones macho a radiación de microondas de 2.450 MHz induzca una respuesta mutagénica".

- En 1994, Liddle y col. [66] publicaron un estudio que examinaba los efectos de las radiofrecuencias de 2.450 MHz en ratones expuestos durante toda su vida. Los ratones fueron expuestos 1 hora al día, 5 días a la semana, durante toda su vida, a 2 ó a 6,8 W/kg. La duración de la vida era significativamente más corta en los ratones expuestos a 6,8 W/kg (mediana de 572 días frente a 706 días en el grupo de control). Sin embargo, a 2 W/kg, los animales expuestos a radiofrecuencias vivieron ligeramente más, aunque no de forma significativa (mediana de 738 días) que los del grupo de control. Los autores sugirieron que el calentamiento por exposición a 6,8 W/kg era lo suficientemente estresante como para reducir la duración de la vida.

- En 1992, Chou y col. [43] publicaron un estudio en 100 ratas normales expuestas a radiofrecuencias pulsadas de 2.450 MHz y 0,15-0,40 W/kg [8] durante 21,5 horas al día y 25 meses. No se observaron efectos en la duración de su vida o en la causa de su muerte. Se observó un incremento del total de cáncer en el grupo expuesto, sin efecto en la supervivencia. Las tasas de tumores malignos en los controles fueron usualmente bajas para esta cepa, y no se observó un incremento de tumores benignos. Se observaron dos linfomas primarios en los animales expuestos y otros dos en los controles. No se observaron tumores cerebrales benignos o malignos ni en los expuestos ni en los controles.

Los autores concluyeron que

"La exposición a microondas... no muestra efectos biológicamente significativos en la salud general... El descubrimiento de un incremento de tumores malignos primarios en los animales expuestos es estimulante. Sin embargo, cuando se considera este dato a la luz de otros parámetros, es una conjetura saber si la diferencia estadística refleja una verdadera influencia biológica. Los resultados globales indican que no hay efectos definitivos biológicamente significativos..."

- En 1994, Wu y col. [56] publicaron un estudio sobre 26 ratones expuestos a un carcinógeno químico más radiofrecuencias de 2.450 MHz y 10 mW/cm^2 (10-12 W/kg) 3 horas al día, 6 días a la semana, durante 5 meses. El carcinógeno químico produce cáncer de colon. No se observaron diferencias en las tasas de cáncer de colon entre animales tratados sólo con el carcinógeno y animales tratados con el carcinógeno más radiofrecuencias.

- En 1997, Toler y col. [45] publicaron un estudio sobre 200 ratones predispuestos a contraer cáncer de mama, expuestos a radiofrecuencias pulsadas de 435 MHz y 1,0 mW/cm^2 (0,32 W/kg) 22 horas al día, 7 días a la semana, durante 21 meses. Los autores informaron que no había diferencias en la supervivencia o en la incidencia de tumores mamarios, ni en las tasas de ningún tipo de tumor, entre el grupo expuesto y el de control. En particular, no había diferencia en la tasa de linfoma entre el grupo expuesto y el de control.

- En 1998, Frie y col. [44] publicaron un estudio en 100 ratones predispuestos genéticamente a contraer tumores de mama, expuestos a radiofrecuencias de 2.450 MHz y un SAR de 0,3 W/kg. La exposición se producía 20 horas al día, 7 días a la semana, durante 18 meses. El estudio no halló diferencias en la incidencia de tumores o supervivencia entre el grupo expuesto y el de control. En particular, no había diferencia en las tasas de linfoma, leucemia o tumores cerebrales entre el grupo expuesto y el de control.

- En 1998, Imaida y col. [63a] publicaron un estudio en 48 ratas a las que se les administró un carcinógeno químico que produce cáncer de hígado, y después fueron expuestos a radiofrecuencias de 929 MHz y un SAR de 0,6-0,9 W/kg. La exposición se producía 90 minutos al día, 5 días a la semana, durante 6 semanas. No se observaron diferencias en las tasas de cáncer de hígado entre las ratas expuestas a radiofrecuencias y las ratas a las que se les administró sólo el carcinógeno químico.

En un segundo artículo de 1998, Imaida y col. [63b] informaron de una ausencia similar de promoción del cáncer de hígado en ratas expuestas a radiofrecuencias de 1.500 MHz y SAR de 2,0 W/kg. La exposición también tuvo lugar 90 minutos al día, 5 días a la semana, durante 6 semanas.

- En 1998 Adey y col. [24] informaron de que la exposición a radiofrecuencias moduladas por pulsos de 837 MHz no indujo o promocionó tumores cerebrales en ratas. La exposición a radiofrecuencias comenzó con una exposición continua lejana en todo el cuerpo a ratas preñadas y continuó durante el destete. A las 7 semanas de edad comenzó una exposición cercana localizada en la cabeza, que continuó durante 22 meses (2 horas al día, 7,5 minutos encendida y 7,5 minutos apagada, 4 días a la semana). Algunas ratas fueron tratados también con un carcinógeno químico para tumores cerebrales (etilnitrosourea, ENU). Las tasas específicas de absorción (SAR) oscilaban entre 0,7-1,6 W/kg en el cerebro y entre 0,2-0,7 W/kg en todo el cuerpo; los rangos en el SAR eran debidos a cambios en el peso y a las variaciones en la posición del animal. El número de tumores cerebrales era menor en los grupos expuestos a radiofrecuencias que en los de control, pero la diferencia no era estadísticamente significativa. Esta disminución no significativa se observaba tanto en ratas tratadas únicamente con radiofrecuencias como en ratas tratadas con radiofrecuencias más el carcinógeno químico para tumores cerebrales.

Nuevo En 2000, Adey y col. [50] informaron de que la exposición a ondas continuas de radiofrecuencia de 837 MHz no indujo ni promocionó tumores cerebrales en ratas. Además de la diferente modulación, el estudio del año 2000 tenía el mismo diseño y protocolo de exposición que el del año 1999.

Nuevo En una reunión en 1999, Zook y col. [104] informaron de la ausencia de efectos en la incidencia de tumores cerebrales en ratas expuestas a radiofrecuencias de 860 MHz con 1,0 W/kg. Zook y col. también informaron de que el mismo protocolo de radiofrecuencias no promocionó los tumores cerebrales inducidos químicamente.

Nuevo En 1999, Chagnaud y col. [106] informaron de que la exposición a una señal GSM no promocionó el cáncer de mama inducido químicamente en ratas. Varias veces después de la exposición a un cancerígeno químico, las ratas fueron expuestas durante 2 semanas y 2 horas al día a una señal GSM de 900 MHz de 0,075 ó 0,27 W/kg. No se observaron efectos en la incidencia de tumores, crecimiento tumoral o supervivencia de los animales.

Nuevo También en 1999, Higashikubo y col. [107] informaron de que la exposición de ratas que tenían tumores cerebrales a radiofrecuencias no tuvo efectos en el crecimiento de estos tumores cerebrales. Las ratas fueron expuestas a una onda continua de radiofrecuencia a835 MHz o bien a radiofrecuencias pulsadas de 848 MHz con un SAR de 0,75 W/kg. La exposición tuvo lugar durante 4 horas al día, 5 días a la semana, comenzando 28 días antes de la implantación del tumor y extendiéndose durante 150 días después de la implantación del tumor.

Por lo tanto, parece que la inducción de linfoma, y tumores en general, por la exposición de roedores a radiofrecuencias durante toda su vida no es un fenómeno general.


23E) ¿Qué se puede decir sobre el nuevo informe de que la exposición de ratones a la radiación generada por teléfonos móviles produce daños en el ADN de sus células cerebrales?

Los agentes que pueden dañar el ADN de las células se supone que tienen un potencial carcinogénico [4]. Los agentes que pueden dañar el ADN se denominan genotoxinas, o se refiere a ellos como que tienen actividad genotóxica. En general, los estudios en células expuestas a radiofrecuencias no han encontrado pruebas de genotoxicidad, a no ser que la tasa de absorción específica (SAR) fuera lo suficientemente elevada como para causar daños térmicos (calor) [5, 6, 7, 14].

En 1995 y 1996, Lai y Singh [31] informaron de que las radiofrecuencias producían daños en el ADN (daño genotóxico) en ratas. En estos experimentos las ratas eran expuestas a radiofrecuencias de 2.450 MHz a 0,6 y 1,2 W/kg. Después de la exposición los animales eran sacrificados y se analizaban las células de sus cerebros en busca de daños en el ADN. Los autores informan de un incremento en la rotura de cadenas de ADN 4 horas después de la exposición.

El trabajo de Lai y Singh [31] no ha podido ser replicado en intentos independientes. En 1997, Malyapa y col. [49a, 49b] informaron de que no podían detectar los efectos observados por Lai y Singh, pero había algunas diferencias entre los estudios. En 1998, Malyapa y col. [49c] informaron de que no podían detectar el efecto observado por Lai y Singh [31] en una réplica exacta.

Otros tres estudios publicados recientemente sobre el potencial genotóxico de las radiofrecuencias no han hallado pruebas de genotoxicidad (daños al ADN):
Nuevo Vijayalaxmi y col. [41a, 41b, 119] no encontraron indicios de daño genotóxico en células de la sangre de ratones expuestos a radiofrecuencias de 2.450 MHz y 1 W/kg durante 18 meses; o en linfocitos humanos expuestos en cultivo a radiofrecuencias de 2.450 MHz con 2,1 ó 12,5 W/kg.
- Cain y col. [42] no hallaron efectos por exposición a radiofrecuencias de 836 MHz y 0,015 W/kg en la transformación celular neoplásica en fibroblastos de animales.
- Antonopoulos y col. [75] no encontraron efectos de la exposición a radiofrecuencias en el crecimiento celular o daño cromosómico en linfocitos humanos. Las células fueron expuestas durante 48-72 horas a radiofrecuencias de 380 MHz (SAR=0,08 W/kg), 900 MHz (SAR=0,2 W/kg) o 1.800 MHz (GSM, SAR=1,7 W/kg).

Otros cuatro estudios publicados recientemente encuentran indicios de que las radiofrecuencias podrían ser genotóxicas:
- Maes y col. [32] informan de que la exposición de células humanas de sangre a radiofrecuencias de 954 MHz y 1,5 W/kg no produjo daño cromosómico, pero incrementó la cantidad de daño cromosómico producido por un carcinógeno químico.
- Scarfi y col. [36] informaron de que la exposición de células de la serie blanca de la sangre de animales a radiofrecuencias de 9.000 MHz y 70 W/kg produjo daño genotóxico e incrementó el daño genotóxico producido por un carcinógeno químico. Sin embargo, la tasa de absorción específica (SAR) en este experimento era lo suficientemente alta como para causar daño térmico (calor), así que la relevancia para la exposición humana en la vida real no está clara.
- Phillips y col. [78] expusieron células de mamíferos durante 2 ó 21 horas a radiofrecuencias de 814 ó 827 MHz. El SAR era 0,0002 ó 0.002 W/kg. Se observaron tanto incrementos como descensos en las roturas de hebras de ADN, sin que hubiera un patrón obvio.

En 1998 se publicaron dos revisiones del potencial genotóxico de las radiofrecuencias:
- Verchaeve y Maes [80] concluyeron que:

"Según la mayoría de los artículos, los campos de radiofrecuencias, y en particular las frecuencias utilizadas por los teléfonos móviles, no son genotóxicas: no inducen efectos genéticos in vitro [en cultivos celulares] e in vivo [en animales], por lo menos bajo condiciones no térmicas [condiciones que no producen calentamiento], y no parecen ser teratogénicas [causar malformaciones congénitas] o inducir cáncer."

- Brusick y col. [81] concluyeron que:

"Los datos de cerca de 100 estudios sugieren que la radiación de radiofrecuencias no es directamente mutagénica y que los efectos adversos de la exposición de organismos a intensidades de potencia altas de radiación de radiofrecuencias son fundamentalmente el resultado de la hipertermia [calentamiento]; sin embargo, podría haber sutiles efectos indirectos en la replicación y/o transcripción de los genes bajo condiciones de exposición relativamente restringidas."


24) ¿Dónde puedo conseguir más información?

La documentación de las distintas normas sobre radiofrecuencias [5, 6, 7, 14] contiene muchas referencias. La revisión más actual de este área es la reciente publicación de ICNIRP sobre teléfonos móviles [1].


25) ¿Quién ha escrito estas preguntas y respuestas?

Este documento de preguntas más frecuentes (FAQ) ha sido escrito por el Dr. John Moulder, Profesor of Oncología Radioterápica, Radiología y Farmacología/Toxicología del Colegio Médico de Wisconsin. El Dr. Moulder ha escrito y disertado a lo largo de dos décadas sobre los efectos biológicos de la radiación no ionizante y los campos electromagnéticos.
La versión original de este documento fue escrita en 1995 bajo contrato con la ciudad de Brookfield, Wisconsin.

Partes de este documento provienen de dos publicaciones revisadas por expertos:
- J.E. Moulder and KR Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exper Biol Med 209:309-324, 1995.
- K.R. Foster, L.S. Erdreich y J.E. Moulder: Weak electromagnetic fields and cancer in the context of risk assessment. Proc IEEE 85:731-746, 1997.
- J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Eng 26:1-116, 1998.
- J.E. Moulder, L.S. Erdreich, R.S. Malyapa, J. Merritt, W.F. Pickard, Vijayalaxmi: Cell phones and cancer: What is the evidence for a connection? Radiat Res. Pendiente de publicación, 1999.

El Dr. Moulder mantiene documentos de preguntas más frecuentes sobre "Líneas eléctricas y cáncer" y "Campos eléctricos y magnéticos estáticos y cáncer".


Notas técnicas

1. Comisión Internacional sobre Protección contra la Radiación No Ionizante (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection, ICNIRP): Asuntos de salud relacionados con el uso de radiotélefonos portátiles y transmisores base. Health Physics 70:587-593, 1996.

2. Los teléfonos SCP (Sistemas de Comunicación Personal) [en inglés, PCS] son radioteléfonos portátiles (de mano) que utilizan un sistema de transmisión digital en vez de analógico, utilizado por la mayoría de los teléfonos celulares. En Estados Unidos, los teléfonos celulares operan a 860-900 MHz, mientras que los teléfonos SCP operan a 1.800-2.200 MHz. En apariencia, los teléfonos celulares y SCP y sus antenas de estaciones base son similares. En Estados Unidos, los teléfonos inalámbricos operan a unas frecuencias que van desde 45 hasta 1.800 MHz y los emisores/receptores en "banda ciudadana (BC)" operan a unos 27 MHz. Algunos teléfonos inalámbricos funcionan a unos niveles de potencia que igualan o incluso exceden la de algunos teléfonos móviles.

Nota internacional: En todo el mundo se utilizan una gama de frecuencias distintas para los transmisores/receptores portátiles y radiomóviles, tanto analógicos como digitales, y se dan distintos nombres a los sistemas. Las frecuencias mas comunes para sistemas "celulares" son 800-900 MHz (analógico y digital) y 1.800-2.000 MHz (digital), pero existen transmisores/receptores portátiles que utilizan frecuencias desde 25 MHz hasta 2.500 MHz. La potencia de salida de las unidades portátiles raramente superan 5 W, pero la potencia de salida de las unidades instaladas en vehículos, como los empleados por las fuerzas de seguridad, pueden llegar a 100 W.
Canada: Los teléfonos analógicos y digitales operan desde 824 a 849 MHz. Pronto se pondrá en funcionamiento un sistema digital a 2.000 MHz (similar o idéntico al servicio SCP en Estados Unidos).
Australia: Los teléfonos analógicos AMPS operan a 825-890 Mhz, y los teléfonos digitales GSM operan a 890-960 MHz.
Europa: Los sistemas analógicos operan a unos 900 MHz, y los sistemas digitales (GSM) operan tanto a 900 MHz como a 1.800 MHz.

3. Las frecuencias específicas utilizadas por teléfonos celulares y SCP pueden denominarse microondas (MW), radiofrecuencias (RF) u ondas de radio. Para un examen de los efectos en la salud, la distinción entre ondas de radio y microondas es semántica, y el término ondas de radio (o radiofrecuencias o RF) se emplea en este documento para todas las frecuencias entre 3 kHz and 300 GHz.

4. Para un análisis detallado ver:
- J.E. Moulder y K.R. Foster: Biological effects of power-frequency fields as they relate to carcinogenesis. Proc Soc Exper Biol Med 209:309-324, 1995.
- J.E. Moulder: Power-frequency fields and cancer. Crit Rev Biomed Engineering 26:1-116, 1998.

5. Comité Coordinador 28 de Normas IEEE sobre Riesgos de la Radiación No Ionizante (Standards Coordinating Committee 28 on Non-Ionizing Radiation Hazards): Norma para niveles de seguridad respecto a la exposición humana a campos de radiofrecuencias, de 3 kHz a 300 GHz (ANSI/IEEE C95.1-1991), The Institute of Electrical and Electronics Engineers, New York, 1992.

6. International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection (Comisión Internacional sobre Protección contra la Radiación No Ionizante): Guidelines for limiting exposure to time-varying electric, magnetic and electromagnetic fields. Health Physics 74:494-522, 1998.

7. Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas (National Council on Radiation Protection and Measurements): Biological effects and exposure criteria for radiofrequency electromagnetic fields. NCRP Report No. 86, 1986.

8. Los efectos biológicos de las ondas de radio dependen de la tasa de absorción de energía. Esta tasa de absorción de energía se denomina Tasa de Absorción Especifica (SAR, del inglés Specific Absorption Rate) y se mide en Watio/kilogramo (W/kg). Las SAR son difíciles de medir de forma rutinaria, así que lo que generalmente se mide es la densidad de potencia de la onda plana. Se puede calcular el promedio de SAR en todo el cuerpo a partir de la exposición a la densidad de potencia. Hay que señalar que algunos documentos expresan la densidad de potencia como µW/cm^2, siendo 1.000 µW/cm^2 igual a 1 mW/cm^2.

9. Las normas sobre densidad de potencia son más estrictas para frecuencias celulares que para frecuencias de SCP, porque los humanos absorben más ondas de radio a 860 MHz que a 1.800 MHz, y es la cantidad de potencia absorbida lo que realmente importa [8].

10. La norma de ICNIRP especifica 0,40 mW/cm^2 para frecuencias de teléfonos celulares y 0,90 mW/cm^2 para frecuencias de teléfonos SCP, mientras que la recomendación de NCRP es 0,57 mW/cm^2 para frecuencias de teléfonos celulares y 1,0 mW/cm^2 para frecuencias de teléfonos SCP.

11. Guidelines for Evaluating the Environmental Effects of Radiofrequency Radiation (FCC 96-326), Comision Federal de Comunicaciones (Federal Communications Commission - FCC), Washington, D.C., 1996. Disponible en la página web de FCC.

12. La nueva norma de FCC especifica 0,57 mW/cm^2 para frecuencias de teléfonos celulares y 1,0 mW/cm^2 para frecuencias de teléfonos SCP.

Nota internacional: Una serie de países tienen su propia legislación. Aun cuando la mayoría de estas legislaciones generalmente siguen las mismas pautas y razonamientos usados por ANSI/IEEE [5] e ICNIRP [6], difieren. La siguiente información debe ser comprobada con los organismos legisladores apropiados de cada país.

Nuevo Norma de Australia:
La situación en Australia es bastante compleja. Hasta 1998 la exposición a radiofrecuencias en Australia estaba regulada por "AS2772.1-1990 Radiofrequency radiation, Part1: Maximum exposure levels - 100 kHz to 300 GHz including Amendment No. 1/1994" de la Asociación de Normativa de Australia (Standards Association of Australia). En esa norma el límite permitido de exposición del público en general a las frecuencias utilizadas por servicios de telefonía móvil era 0,2 mW/cm^2; un factor 2-6 veces más bajo que el de las normas FCC, ANSI/IEEE, ICNIRP y NCRP.

Esta norma fue revisada en 1998 de forma provisional y el límite permitido de exposición para el público en general en la nueva norma "provisional" [AS/NZS2772.1(Int):1998] era similar a la norma ICNIRP [6] excepto a las frecuencias más altas, donde se mantenían los límites más bajos de la norma de 1990. Esta norma provisional era efectiva hasta el 5 de marzo de 1999, cuando tenía que haber sido "confirmada, retirada o revisada". El comité responsable de la norma fue incapaz de alcanzar nivel de consenso mecesario para confirmar o revisar la norma provisional y fue retirada.

Cuando la AS/NZS2772.1(Int):1998 caducó, la Autoridad sobre Comunicaciones de Australia (Australian Communications Authority, ACA) intervino y adoptó su propia norma sobre radiocomunicaciones. La norma ACA parece básicamente idéntica a la AS/NZS2772.1(Int):1998, excepto que se aplica únicamente a las radiofrecuencias utilizadas para comunicaciones.

Nuevo Norma de Nueva Zelanda:
En 1998 las normas australiana y neozelandesa se fusionaron en la norma provisional [AS/NZS2772.1(Int):1998]. La misma confusión que rodea a la normativa australiana se aplica a la neozelandesa. Sin embargo, al contrario que Australia, Nueva Zelanda ha adoptado una norma definitiva, "NZS 2772.1:1999 Radiofrequency fields - Part 1: Maximum exposure levels - 3 kHz to 300 GHz", que está completamente en la línea de las recomendaciones de ICNIRP [6] y no contiene los niveles reducidos de exposición a frecuencias superiores que aparecían en las normas anteriores

Norma de Canada:
[Health Canada: Limits of exposure to radiofrequency fields at frequencies from 10 kHz - 300 GHz Safety Code 6, Canada Communication Group, Ottawa, Canada, 1993]: a las frecuencias relevantes para estaciones base la norma canadiense parece ser idéntica a la norma de FCC.

Norma del Reino Unido:
La norma britanica [14] es 0,57 mW/cm^2 a 900 MHz y 1,0 mW/cm^2 a 1.800 MHz.

Nuevo Norma de Grecia:
[Medidas para la protección del público de la operación de antenas instaladas en el suelo. Atenas, Grecia, 2000]: la norma es básicamente idéntica a la de ICNIRP [6].

Nuevo Norma de Suiza
[Regulación sobre la Protección contra la Radiación No Ionizante. Consejo Federal Suizo, 1999]: para transmisores de comunicaciones inalámbricas por encima de 6 W (ERP) la norma indica 4,0 V/m (0,0042 mW/cm-sq) a 900 MHz y 6,0 V/m (0,0095 mW/cm-sq) a 1.800 MHz. Para antenas emisoras de radio (¿y televisión?) la norma indica 3,0-8,5 V/m (0,0024-0,019 mW/cm-sq).

Nuevo Norma de Italia:
Ministero Dell'Ambientem, Decreto 10 settembre 1998, n. 381, Regolamento recante norme per la determinazione dei tetti di radiofrequenza compatibili con la salute umana.

A las frecuencias de telefonía móvil la norma parece ser 0,1 mW/cm-sq. Para situaciones en las que la exposición se espera que supere las 4 horas al día, el límite parece que se reduce hasta 0,01 mW/cm-sq. Las administraciones regionales locales parecen tener competencia para reducir aun más estos límites, y varias regiones parecen tener límites 4 veces más bajos (0,0025 mW/cm-sq).

13. Donde existan múltiples antenas emisoras a diferentes frecuencias, el método para asegurar el cumplimiento de las normas ANSI [5] o FCC [11] es complejo. Sin embargo, también existe una manera sencilla de comprobar si se cumplen bajo estas condiciones: sumar las densidades de potencia de todas las antenas y aplicar la norma más estricta. Cualquier cosa que supere esta sencilla prueba pasará el test descrito en la norma ANSI, más exigente y complejo.

14. Consejo Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido (National Radiation Protection Board, NRPB): Restrictions on human exposure to static and time varying electromagnetic fields and radiation. Doc NRPB 4:1-69, 1993.

15. La norma ANSI de 1992 [5], por ejemplo, se basa en la revisión de 321 artículos procedententes de la literatura; y las recomendaciones de NCRP [7] se basan en la revisión de casi 1.000 referencias.

16. Específicamente, no se han observado efectos potencialmente nocivos reproducibles por debajo de una SAR de 4 W/kg.
- A frecuencias de telefonía celular y de SCP sería necesaria una densidad de potencia de 20-100 mW/cm-sq para alcanzar una SAR de 4 W/kg.
- Asumiendo el peor caso posible, la SAR de un humano en lugares cercanos a estaciones base de telefonía celular o SCP accesibles al público estaría por debajo de 0,005 W/kg.
- En condiciones realistas, la SAR para un humano cerca de una estación base estaría por debajo de 0,0005 W/kg.

17. Tanto ANSI como ICNIRP y NCRP están de acuerdo en que la exposición de todo el cuerpo debe mantenerse por debajo de una SAR para todo el cuerpo de 0,4 W/kg. Donde las normas difieren es en la relación específica de la SAR con la densidad de potencia, relación que viene determinada por una combinación entre dosimetría y modelos biofísicos.

Notas internacionales: Como resultado de los diferentes enfoques y frecuencias utilizadas, las normas en todo el mundo sobre exposición continua del público a radiofrecuencias procedentes de antenas de estaciones base varían entre 0,2 y 1,2 mW/cm-sq.

18. Para las antenas en "panel" utilizadas por la mayoría de las estaciones base de SCP, la zona preocupante es sólo la parte frontal de las antenas. Para las antenas tipo "de varilla" utilizadas en muchas estaciones base celulares la zona preocupante estaría en todas las direcciones. Esta diferencia se hace más patente despues de examinar los diagramas de radiación de radiofrecuencias de cada tipo de antena (Q14C).

Estas declaraciones generales sobre distancias mínimas de seguridad asumen que la Potencia Radiada Envolvente (en inglés, ERP) total por sector para antenas de estaciones base no excederá 2.000 W. En Estados Unidos generalmente es así; y bajo las guías de la FCC, los emplazamientos con un ERP total por encima de 2.000 W requieren una evaluación especifica de la localización [19].

Nota internacional: Se pueden utilizar antenas más potentes en cualquier otro sitio, en cuyo caso las distancias de seguridad serían mayores. Las distancias mínimas de seguridad serían también mayores cuando haya múltiples antenas emitiendo en el mismo sector.

19. Específicamente, la FCC requerirá evaluaciones para:

  1. antenas de estaciones base de SCP no colocadas en el techo, a menos de 10 metros (30 pies) del suelo y con un ERP total por encima de 2.000 W (3.280 W EIRP) [EIRP son las siglas en inglés de Potencia Radiada Envolvente Isotrópica];
  2. antenas de estaciones base de SCP instaladas en azoteas con un ERP total por encima de 2.000 W (3.280 W EIRP).
  3. antenas de estaciones base de teléfonos celulares no instaladas en azoteas, a menos de 10 metros (30 pies) del suelo y con un ERP total por encima de 1.000 W (1.640 W EIRP);
  4. antenas de estaciones base de teléfonos celulares con un ERP total por encima de 1.000 W (1.640 W EIRP).
"Azotea" se define como "el tejado o el nivel superior (o niveles) en el exterior de la estructura de un edificio ocupado como lugar de trabajo o residencia y a donde los trabajadores o el público en general pueden tener acceso". Supongo que un poste o un depósito de agua no sería considerado un "techo".
"Potencia total "se define como "la suma de las ERP o EIRP de todos los transmisores de la instalación operando simultaneamente. Cuando se aplican los criterios [de exclusión] se debe considerar la radiación en todas las direcciones. En el caso de instalaciones de transmisión que usen antenas en sectores, se deben aplicar los criterios a todos los canales de transmisión en un sector dado, teniendo en cuenta que una antena muy direccional contribuye muy poco a la suma de ERP o EIRP en otras direcciones".

Nota internacional: Estrictamente, estos criterios sólo son aplicables en Estados Unidos. A pesar de todo, son criterios útiles para determinar qué tipos de localizaciones de antenas son mas proclives a no cumplir las normas de radiofrecuencias. Por ejemplo, las localizaciones que están exentas del requerimiento de realizar mediciones segun las reglas de la FCC deberían cumplir también las normas australianas más estrictas.

20. Una distinción que se hace frecuentemente en los análisis de los efectos biológicos de las ondas de radio es entre efectos "no térmicos" y "térmicos". Esto se refiere al mecanismo del efecto: los efectos no térmicos son el resultado de una interacción directa entre las ondas de radio y el organismo, y los efectos térmicos son resultado del calentamiento. Se ha informado de algunos efectos biológicos de las ondas de radio cuyos mecanismos se desconocen, y es difícil (y no muy útil) intentar establecer una separación entre mecanismos "térmicos" y "no térmicos" para estos efectos.

21. Estos efectos incluyen cambios en la actividad eléctrica del cerebro, en la actividad enzimática y en el transporte del ion calcio a través de las membranas [1, 5, 6, 7 y 14].

22. Santini y col.: Electric fields from 900 MHz digital cellular telephones. Bioelectromagnetic Society, Tampa, June 1998.

23. El aumento de absorción humana a 900 MHz (frecuencia de telefonía celular en Estados Unidos) frente a 2.000 MHz (frecuencia de telefonía SCP en Estados Unidos) afecta a la exposición de todo el cuerpo a una distancia de la antena (es el caso de la exposición pública cerca del emplazamiento de una antena de una estacion base). Esta diferencia puede no afectar a exposición de partes del cuerpo muy cercanas a una antena.

Nuevo 24. W.R. Adey, C.V. Byus y col.: Spontaneous and nitrosourea-induced primary tumors of the central nervous system in Fischer 344 rats chronically exposed to 836 MHz modulated microwaves. Radiat Res 152:293-302, 1999.

25a. K.H. Mild y col.: Use of mobile phones and subjective disorders. A Swedish-Norwegian epidemiological study. Background and development of questionnaire. Bioelectromagnetic Society, Tampa, June 1998.

25b. M. Sandström y col.: Subjective symptoms among mobile phone users in Sweden and Norway. A Swedish-Norwegian epidemiological study. Bioelectromagnetic Society, Tampa, June 1998.

26a. B.J. Youbicier-Simo, J.C. Lebecq y M. Bastide: Mortality of chick embryos exposed to EMFs from mobile phones. Bioelectromagnetic Society, Tampa, June 1998.

26b. B.J. Youbicier-Simo, J.C. Lebecq y M. Bastide: Damage of chicken embryos by EMFs from mobile phones: Protection by a compensation antenna. Bioelectromagnetic Society, Tampa, June 1998.

27. Ver [63b].

28. B. Hocking, I.R. Gordon y col.: Cancer incidence and mortality and proximity to TV towers. Med J Austral 165:601-605, 1996.

29a. J.R. Goldsmith: Epidemiologic evidence of radiofrequency (microwave) effects on health in military, broadcasting, and occupational studies. Int J Occup Environ Health 1:47-57, 1995.

29b. J.R. Goldsmith: Epidemiologic evidence relevant to radar (microwave) effects. Environ Health Perspec 105:1579-1587, 1997.

30. Analizar los problemas para interpretar los estudios epidemiológicos ecológicos está fuera del ámbito de este documento. Para un análisis de este tema ver:
- S. Piantadosi, D.P. Byar y col.: The ecological fallacy. Am J Epidemiol. 127(5):893-904, 1988.
- S. Schwartz: The fallacy of the ecological fallacy: the potential misuse of a concept and the consequences. Am J Public Health. 84(5):819-24, 1994.

31a. H. Lai y Singh: Acute low-intensity microwave exposure increases DNA single-strand breaks in rat brain cells. Bioelectromag 16:207-210, 1995.

31b. H. Lai y N.P. Singh: Single- and double-strand DNA breaks in rat brain cells after acute exposure to radiofrequency electromagnetic radiation. Int J Radiat Biol 69:513-521, 1996.

32. A. Maes, M. Collier y col.: 954 MHz microwaves enhance the mutagenic properties of mitomycin C. Environ Molec Mutagen 28:26-30, 1996.

33. J.K. Grayson: Radiation exposure, socioeconomic status, and brain tumor risk in US Air Force: A nested case-control study. Amer J Epidemiol 143:480-486, 1996.

34. H. Dolk, G. Shaddick y col.: Cancer incidence near radio and television transmitters in Great Britain I. Sutton Coldfield Transmitter. Amer J Epidemiol 145:1-9, 1997.

35. H. Dolk, P. Elliott y col.: Cancer incidence near radio and television transmitters in Great Britain. II. All high power transmitters. Amer J Epidemiol 145:10-17, 1997.

36. M.R. Scarfi y col.: Genotoxic effects of mitomycin-C and microwave radiation on bovine lymphocytes. Electro Magnetobio 15:99-107, 1996.

37. M.H. Repacholi, A. Basten y col.: Lymphomas in Eµ-Pim1 Transgenic Mice Exposed to Pulsed 900 MHz Electromagnetic Fields. Rad Res 147:631-640, 1997.

38. Citas del resumen de Repacholi y col. [37]:
"...Se expusieron 101 ratones Eµ-Pim1, y 100 actuaron de controles, a dos periodos de 30 minutos por día durante 18 meses a campos de onda plana de 900 MHz, con una frecuencia de repetición de pulso de 217 Hz y un ancho de pulso de 0,6 ms. Las densidades de potencia eran 2,6-13 W/m-sq [0,26-1,3 mW/cm-sq] y el promedio de SAR era 0,13-1,4 W/kg. Se encontró que el riesgo de linfoma era significativamente más elevado en los ratones expuestos que en los controles (OR=2,4; p=0,006; IC 95%=1,3-4,5)... Por lo tanto, la exposición intermitente a largo plazo a campos de radiofrecuencias puede aumentar la probabilidad de que ratones que portan un oncogén linfomagénico desarrollen linfomas."

39. Citas del análisis de Repacholi y col. [37]
"Se han documentado cierto número de intentos de discernir entre los efectos de la exposición a radiofrecuencias en células linfoides in vitro... [la literatura] no parece ofrecer un mecanismo por el cual la exposición a radiofrecuencias... podría incrementar la incidencia de linfomas malignos."
"Mientras que el incremento de la incidencia de linfoma aquí era estadísticamente significativa y las condiciones de exposición estaban diseñadas para imitar los campos generados por los teléfonos móviles digitales, las implicaciones del estudio respecto a riesgo de carcinógenesis en humanos no están claras. Es difícil extrapolar directamente de ratones a humanos, debido a las diferencias en su absorción de energía de campos de radiofrecuencias."
"A la vista de estos resultados parece importante determinar la relación entre dosis de exposición e incidencia de linfoma."
"No interpretaríamos estos resultados como indicativos de que la exposición a campos de radiofrecuencias sea específicamente linfomagénicos en animales normales."
"Esto no implica que ningún humano esté necesariamente corriendo un mayor riesgo como consecuencia de la exposición a campos de radiofrecuencias. Ningún único experimento en animales puede llevar a esa conclusión."

40. Notas técnicas adicionales respecto a Repacholi y col. [37]:
- Los ratones utilizados en estos estudios son animales transgénicos, nacidos con un oncogén activado que les predispone a desarrollar linfoma. A los 10 meses de edad el 5-10% de estos ratones desarrollan linfoma, y a los 18 meses (bastante tiempo para un ratón) alrededor del 15% desarrollan linfoma. La incidencia de linfoma en ratones normales es mucho más baja.
- El análisis de los datos se realizó de forma ciega; es decir, los investigadores que determinaban qué animales desarrollan linfoma no sabían cuáles habían sido expuestos y cuáles no. La exposición no se aplicó de forma completamente ciega; durante el transcurso de los experimentos, los investigadores sabían qué ratones estaban siendo expuestos y cuáles no, pero las personas que los cuidaban no lo sabían.
- Se expusieron los ratones al campo lejano. El campo de 900 MHz era modulado por pulsos de 217 Hz. Esto simula el tipo de teléfonos digitales utilizados en Australia.
- El campo de radiofrecuencias no era uniforme en la habitación de exposición, y a los animales se les permitía moverse libremente en sus jaulas durante la exposición. En consecuencia, no se conocen los niveles reales de exposición de los animales. Todo lo que se sabe es que la SAR varía entre 0,007 y 4,3 W/kg y que la SAR promedio de los ratones estaba entre 0,14 y 1,4 W/kg.
- La norma ANSI/IEEE para exposición del público en general a radiofrecuencias se basa en mantener las exposiciones por debajo de 0,08 W/kg. La norma ANSI/IEEE para exposición laboral a radiofrecuencias se basa en mantener las exposiciones por debajo de 0,4 W/kg. El nivel de SAR en lugares carcanos a estaciones base de teléfonos celulares y SCP accesibles al público está en el rango de 0,0005-0,005 W/kg [16]. Por lo tanto, los niveles usados en este estudio con ratones están muy por encima de a los que la gente está expuesta realmente.
- Los niveles de SAR, incluso los extremos, no parecen lo suficientemente elevados como para producir daños térmicos, y los autores informan que no hay evidencia de daños térmicos.
- Como los animales utilizados en el estudio estan genéticamente predispuestos a contraer linfoma, es difícil decidir si esto debe contemplarse como un análisis de actividad genotóxica o de actividad epignética (ver lineas-electricas-cancer FAQ para un análisis de la diferencia).

41a. Vijayalaxmi y col.: Frequency of micronuclei in the peripheral blood and bone marrow of cancer-prone mice chronically exposed to 2450 MHz radiofrequency radiation. Radiat Res 147:495-500, 1997.

41b. Vijayalaxmi y col.: Proliferation and cytogenetic studies in human blood lymphocytes exposed in vitro to 2450 MHz radiofrequency radiation. Int J Rad Biol 72:751-757, 1997.

42. C.D. Cain y col.: Focus formation of C3H/10T1/2 cells and exposure to a 836.55 MHz modulated radiofrequency field. Bioelectromag 18:237-243, 1997.

43. C.K. Chou y col.: Long-term, low-level microwave irradiation of rats. Bioelectromag 13:469-496, 1992.

44. M.R. Frei y col.: Long-term exposure of cancer-prone mice to low-level 2450-MHz radiofrequency radiation. Aerospace Medical Association, Atlanta, 1996.

45. J.C. Toler y col.: Long-term low-level exposure of mice prone to mammary tumors to 435 MHz radiofrequency radiation. Radiat Res 148:227-234, 1997.

46. D.L. Hayes y col.: Interference with cardiac pacemakers by cellular telephones. New Eng J Med 336:1473-1479, 1997.

47. M.R. Frei y col.: Chronic low-level (1.0 W/Kg) exposure of mammary cancer-prone mice to 2450 MHz microwaves. Rad Res 150:568-576, 1998.

48. A.H. Frey: Commentary: Headaches from cellular telephones: Are they real and what are the implications? Environ Health Perspect 106:101-103, 1998.

49a. R.S. Malyapa y col.: Measurement of DNA damage following exposure to 2450 MHz electromagnetic radiation. Radiat Res 148:608-617, 1997.

49b. R.S. Malyapa y col.: Measurement of DNA damage following exposure to electromagnetic radiation in the cellular communications frequency band (835.62 and 847.74 MHz). Radiat Res 148:618-627, 1997.

49c. R.S. Malyapa y col.: DNA damage in rat brain cells after in vivo exposure to 2450 MHz electromagnetic radiation and various methods of euthanasia. Radiat Res 149:637-645, 1998.

Nuevo 50. W.R. Adey, C.V. Byus y col.: Spontaneous and nitrosourea-induced primary tumors of the central nervous system in Fischer 344 rats exposed to frequency-modulated microwave fields. Cancer Res. 60:1857-1863, 2000.

51. T. Shirai y col.: Lack of promoting effects of the electromagnetic near-field used for cellular phones (929 MHz) on rat liver carcinogenesis in medium-term bioassay. 2nd World Congress, Bologna, 1997.

52. G. d'Ambrosio y col.: Preliminary results on human lymphocytes exposed in vitro to cellular telephone microwave frequency. 2nd World Congress, Bologna, 1997.

53. K.R. Foster, L.S. Erdreich y J.E. Moulder: Weak electromagnetic fields and cancer In the context of risk assessment. Proc IEEE 85:731-746, 1997.

54. Las medidas muestran que la intensidad de la señal en el interior de un edificio está entre el 5% y el 40% del nivel medido fuera, en la calle. En general, la atenuación de la señal es mayor a nivel de suelo que según se asciende por el edificio, y la atenuación es menor a frecuencias altas (SCP) que a frecuencias bajas (teléfonos celulares) (JD Parsons, The Mobile Phone Propagation Channel, Wiley & Sons, NY, 1992).

55. El cálculo del peor caso posible (antena de baja ganancia de 2.000 W ERP montada directamente en un techo de baja atenuación) predice una densidad de potencia menor de 0,10 mW/cm-sq en el piso situado debajo. El cálculo para un montaje de techo mas típico (antena de alta ganancia de 1.000 W ERP montada 6 pies [1,8 metros] por encima de un techo típico) predice una densidad de potencia por debajo de 0,001 mW/cm-sq en el piso situado debajo.

Medidas reales en apartamentos situadas en el último piso de un edificio con una antena de estación base de alta ganancia (panel) instalada en el exterior de la balaustrada justo encima de los apartamentos han hallado una densidad de potencia maxima de 0,0004 mW/cm-sq [101]. Medidas en un pasillo en el piso situado debajo de una estación base instalada en el techo (antenas 3 metros por encima del techo principal) han hallado una densidad de potencia máxima de 0,008 mW/cm-sq. Ambos máximos asumen que las estaciones base operan a su capacidad máxima de 2.000 W ERP [101].

56. R.Y. Wu y col.: Effects of 2.45 GHz microwave radiation and phorbol ester 12-O-tetradecanoylphorbol-13-acetate on dimethylhydrazine -induced colon cancer in mice. Bioelectromag 15:531-538, 1994.

57. E.D. Mantiply y col.: Summary of measured radiofrequency electric and magnetic fields (10 kHz to 30 GHz) in the general and work environment. Bioelectromag 18:563-577, 1997.

58. R. Coghill: Something in the Air: A Biologists Review of Adverse and Beneficial Effects on Mankind, Nature and the Environment, From the Use of Radio, TV, Telecommunications, Mobile Phones, Microwaves and Electricity. Source and publisher obscure, 1997?

59. Quotes are from EMF Health and Safety Digest, Sept 1997, pp 12-13.

60. N. Cherry: Potential adverse health effects of cell sites". Source and publisher obscure, 1996?

61. Quotes are from an internet "interview" in NZine (www.nzine.co.nz) in July of 1997.

62. D.R. McKenzie y col.: Childhood incidence of acute lymphoblastic leukemia and exposure to broadcast radiation in Sydney -- a second look. Aust New Zea J Public Health 22:360-367, 1998.

63a. K. Imaida y col.: Lack of promoting effects of the electromagnetic near-field used for cellular phones (929.2 MHz) on rat liver carcinogenesis in a medium-term liver bioassay. Carcinogenesis 19:311-314, 1998.

63b. K. Imaida y col.: The 1.5 GHz electromagnetic near-field used for cellular phones does not promote rat liver carcinogenesis in medium-term liver bioassay. Jap J Cancer Res 89:995-1002, 1998.

64. J.F. Spalding y col.: Effects of 800-MHz electromagnetic radiation on body weight, activity, hematopoiesis and life span in mice. Health Phys 20:421-424, 1971.

65. S. Szmigielski y col.: Accelerated development of spontaneous and benzopyrene-induced skin cancer in mice exposed to 2450 MHz microwave radiation. Bioelectromag 3:179-191, 1982.

66. C.G. Liddle y col.: Alteration of life span of mice chronically exposed to 2.45 GHz CW microwaves. Bioelectromag 15:177-181, 1994.

67. C.D. Robinette y col.: Effects upon health of occupational exposure to microwave radiation. Amer J Epidemiol 112:39-53, 1980.

68. D.A. Hill: Longitudinal study of a cohort with past exposure to radar: the MIT Radiation Laboratory follow-up study [dissertation], University of Michigan Dissertation Service, Ann Arbor, Michigan, 1988.

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70. A.M. Lilienfeld y col.: Foreign Service Health Status Study - Evaluation of Health Status of Foreign Service and Other Employees from Selected Eastern European Posts. Final Report, Contract No. 6025-619073, United States Department of Health, Washington, D.C., 1978.

71. S. Lagorio y col.: Mortality of plastic-ware workers exposed to radiofrequencies. Bioelectromag 18:418-421, 1997.

72. J.M. Muhm: Mortality investigation of workers in an electromagnetic pulse test program. J Occup Med 34:287-292, 1992.

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